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Un exhaustivo diagnóstico sobre la dinámica del cuidado informal, la conciliación laboral y la salud mental en la Argentina fue presentado en el marco del X Congreso Internacional de las Relaciones Interpersonales por el Instituto de Ciencias para la Familia de la Universidad Austral. El informe, al que tuvo acceso Tendencia de Noticias, reveló que mientras el 20,4% de la población realiza tareas de asistencia familiar sin distinciones significativas de género en la tasa general, las mayores inequidades irrumpen al definir la responsabilidad primaria, donde el 60,6% de las mujeres asume el rol de cuidadora principal frente al 44,4% de los varones.

Este escenario genera que cuatro de cada diez cuidadores sufran sobrecarga intensa bajo la escala clínica de Zarit, cuadro agravado por las severas limitaciones de acceso a licencias en el empleo informal, la falta de descanso adecuado y las barreras para el desarrollo de proyectos personales, aunque el reporte resalta paralelamente que más del 95% halla factores de gratificación en el acto de cuidar.
En lo relativo a la distribución y caracterización de las tareas asistenciales, la investigación precisa que la atención se dirige predominantemente a las madres o suegras (38,6%), seguidas por hijos de 6 a 12 años (21,0%), hijos de 13 a 18 años (17,6%), padres o suegros (15,7%) y cónyuges o parejas (9,5%). Al profundizar en el perfil de quienes ejercen estas funciones, el informe concluye que "la prevalencia de cuidado no difiere significativamente por sexo. La brecha de género no está en quién cuida sino en quién asume el rol de cuidador/a principal". Asimismo, el documento detalla que las prestaciones brindadas abarcan principalmente el plano afectivo y emocional (88,6%), la compañía (68,6%), la salud (57,6%), el sustento económico (54,3%) y la alimentación (54,3%).

La evaluación clínica del impacto psicofísico, medida a través de la Escala de Sobrecarga del Cuidador de Zarit, arrojó un puntaje promedio general de 52,3 puntos sobre un máximo de 110. El relevamiento determinó que el 40,8% de los cuidadores principales padece una sobrecarga intensa, el 20,8% una sobrecarga ligera y el 38,3% ausencia de sobrecarga, lo que implica que seis de cada diez cuidadores atraviesan algún grado de afección. Ante estas cifras, los autores del estudio advirtieron que la elevada carga constituye "un problema de salud pública que recae en quien cuida, no solo en quien es cuidado/a". El informe especifica que la tensión clínica se dispara cuando la persona cuidada presenta alguna discapacidad (50,0% de sobrecarga intensa) o es un hijo menor de edad (48,4%).
Al desglosar la carga mental y cotidiana según el sexo, el reporte evidencia la mayor desproporción en el impacto vital. Según los datos consignados por la Universidad Austral, "al 44% de las mujeres el cuidado le impide sostener un proyecto personal (vs. 10% de los varones) y al 54% descansar lo suficiente (vs. 30%). Solo el 19% de ellas no reporta ninguna dificultad, frente al 45% de los varones". En relación con el acompañamiento externo, el trabajo arrojó un hallazgo llamativo al verificar que la sola presencia de ayuda no disminuye el estrés, apuntando que "el apoyo declarado no reduce la sobrecarga (40% vs 40%)" y concluyendo que "importa más la calidad del apoyo que su sola existencia".

En el ámbito laboral y la conciliación familiar, donde participa de forma remunerada el 68,4% de la muestra, el documento coloca el foco en la marcada disparidad del régimen de licencias según el grado de formalidad del empleo. La Universidad Austral señala que el trabajo formal garantiza más del triple de licencias que el empleo informal (53,7% contra 17,1%) y más de cinco veces que el trabajo independiente (9,5%). Al examinar los marcos normativos vigentes, el informe sostiene que "la Ley de Contrato de Trabajo prevé 90 días para la madre y apenas 2 para el padre: el diseño de las licencias sigue asignando el cuidado a las mujeres". Frente a este panorama, el 50,5% de las personas ocupadas manifestó su preferencia por esquemas de trabajo híbridos de dos a tres días de trabajo remoto como vía para mitigar el conflicto trabajo-familia.

Finalmente, la investigación aborda el aspecto valorativo y el deseo de maternidad o paternidad. Pese a las exigencias descritas, el 95,7% de los cuidadores encuentra elementos gratificantes en su tarea, impulsados principalmente por el cariño mutuo (75,7%) y el tiempo compartido (61,9%). A partir de estos datos, el estudio destaca que "una 'cultura del cuidado' efectiva reconoce el costo y el sentido a la vez, no presenta el cuidado únicamente en clave de carga". Por último, el informe desmitifica que las dificultades de conciliación desmotiven la crianza, revelando que el 83,2% de quienes aún no son padres desea tener hijos en el futuro, y concluye que "la brecha de género no está en quién cuida, sino en quién es cuidador/a principal y en la intensidad de la carga que asume".