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De policía en Tucumán a preparar el altar para la comunión con el Papa: la historia de Diego Fernández, el diácono que acompañará a León XIV

Oriundo de Colombres (Cruz Alta), dejó la Policía de Tucumán para seguir su vocación religiosa y hoy integra la Orden de los Dominicos. Fue ordenado diácono en septiembre y será uno de los cuatro elegidos para asistir al Pontífice durante la misa del 9 de noviembre. En una entrevista con Tendencia de Noticias, habló de las renuncias que marcaron su camino, la emoción de la convocatoria y su deseo de dedicar ese momento a su familia y a los tucumanos.

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José Romero SilvaTendencia de noticias
05 nov, 2026 02:06 p. m. Actualizado: 05 nov, 2026 02:06 p. m. AR
De policía en Tucumán a preparar el altar para la comunión con el Papa: la historia de Diego Fernández, el diácono que acompañará a León XIV

Diego Fernández ayudará al papa en la Misa del lunes. Foto: TDN

Diego Fernández todavía intenta encontrar las palabras para explicar lo que está por vivir. Hace poco más de un mes fue ordenado diácono y ahora se prepara para estar a pocos pasos del papa León XIV, durante la misa que el Pontífice celebrará el próximo lunes 9 de noviembre, a las 11.30, en el Monumento de los Españoles, en Buenos Aires. Será uno de los cuatro diáconos encargados de asistirlo en el altar y tendrá una responsabilidad particular: preparar el altar para la celebración de la Eucaristía.


Su historia comenzó lejos de Buenos Aires, en Colombres, una localidad del departamento Cruz Alta, en Tucumán. Antes de ingresar a la vida religiosa fue policía provincial, una profesión que recuerda con afecto y que decidió dejar para responder a una inquietud espiritual que lo acompañaba desde hacía años.


Desde 2021 reside en la comunidad de Santo Domingo, en el barrio porteño de San Telmo, donde continúa su formación dentro de la Orden de Predicadores, conocida como los dominicos. El 13 de septiembre recibió la ordenación diaconal y, si su camino de formación continúa según lo previsto, espera convertirse en sacerdote el próximo año.


En diálogo con Tendencia de Noticias, Fernández contó que la convocatoria para participar de la celebración papal llegó de manera inesperada. Los organizadores necesitaban incorporar un diácono y, al conocer que recientemente habían sido ordenados cuatro integrantes de la comunidad dominica, solicitaron que uno de ellos prestara servicio durante la misa. “Para mí ha sido un impacto la noticia. Nunca pensé que me tocaría esto. Estoy emocionado y la verdad es que es un regalo de Dios”, confesó.


La función que desempeñará no será meramente protocolar. Según explicó, el diácono cumple un papel específico dentro de la liturgia, colaborando con el celebrante en la preparación del altar y en distintos momentos de la ceremonia, además de tener entre sus funciones la proclamación del Evangelio.


En su caso, estará encargado de preparar el altar para la Eucaristía, una tarea para la que ya participó de ensayos junto a los demás integrantes del equipo litúrgico.

La noticia también le permitió descubrir una coincidencia que lo hizo sonreír. Otro tucumano, Diego Soria, recientemente ordenado diácono y destinado pastoralmente a Tafí del Valle, fue convocado para servir al Papa durante la misa prevista en Córdoba. “Me enteré de que hay otro Diego. Yo soy Diego, así que somos los Diegos del Papa”, comentó entre risas.


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Diego en la sacristía de la Básilica de Ntra. Sra. del Rosario. Foto: TDN

Una vocación que lo llevó a dejar la Policía


El recorrido de Fernández hacia la vida religiosa no fue inmediato ni estuvo exento de dificultades. Tiene más de 40 años y reconoce que durante mucho tiempo intentó postergar una decisión que implicaba modificar profundamente su vida. “Antes de ser fraile fui policía, de la Policía de Tucumán, y tuve que tomar la decisión de algo que me pasaba en el corazón desde hacía mucho tiempo”, recordó.


Su primer acercamiento a la espiritualidad religiosa estuvo vinculado con San Francisco de Asís. En un comienzo imaginaba seguir ese camino, pero con el tiempo encontró en Santo Domingo y en la misión de los dominicos una forma de vivir su vocación. “Cuando me di cuenta de que el Señor me llamaba, primero le quise escapar y después no pude escapar más. Siento que Él me atrapó y me trajo a este lugar, del cual no me arrepiento”, relató.


Dejar la fuerza policial significó también renunciar a la estabilidad económica y alejarse de su familia. Sus padres ya eran mayores y la preocupación por ellos fue uno de los principales obstáculos que debió superar.


Fernández destacó que la Policía de Tucumán fue una institución importante en su vida y que conserva un profundo agradecimiento por lo que recibió durante aquellos años. Sin embargo, sentía que su vocación lo conducía hacia otra misión.


La figura de Santo Domingo terminó de orientar esa búsqueda. Lo atrajeron especialmente su compromiso con la predicación y la enseñanza de la fe, dos aspectos centrales de la espiritualidad dominica. “Quería buscar el modo de ser parte de la defensa de esta fe, de poder catequizar y enseñar al mundo lo que significa creer en Dios”, explicó.


Durante la entrevista, el diácono también reflexionó sobre la disminución de las vocaciones religiosas, una realidad que muestran las estadísticas difundidas recientemente por el Vaticano. Según el informe de la Santa Sede, que difundió TDN la Argentina pasó de 2.260 seminaristas mayores en 1990 a 871 en 2024, una caída del 61,5% en poco más de tres décadas.


Fernández considera que las transformaciones sociales y las dificultades para asumir compromisos de largo plazo influyen en las decisiones vocacionales. “Viendo la sociedad de hoy, el mundo como está convulsionado con la imagen, las ideologías y demás, es difícil tomar una decisión de vida”, sostuvo.


Sin embargo, también observa señales que le permiten mantener una mirada esperanzadora. Según contó, algunos jóvenes se acercan a la comunidad dominica por curiosidad, atraídos inicialmente por el hábito religioso que los frailes utilizan cotidianamente. “Vienen por curiosidad, se acercan y van entrando en una sintonía, descubriendo también ese llamado”, explicó.


Para él, la vocación no siempre aparece como una certeza inmediata. Su propia experiencia, marcada por las dudas y por una decisión tomada después de los 40 años, le permite comprender que cada persona atraviesa tiempos diferentes.


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Fernández aseguró que durante la celebración tendrá presentes a sus padres. Foto: TDN

“Voy a rezar por todos los tucumanos”


A medida que se acerca la celebración del 9 de noviembre, Fernández combina los preparativos litúrgicos con la emoción de representar, de alguna manera, a su provincia natal.


Aunque lleva cinco años viviendo en Buenos Aires, asegura que Tucumán continúa ocupando un lugar central en su vida. “Tucumán está siempre en mi cabeza y en mi corazón, porque soy de allá”, expresó.


La misa con León XIV tendrá para él un significado especialmente personal. No solo porque estará junto al máximo referente de la Iglesia católica, sino porque interpreta esta oportunidad como una confirmación del camino que eligió. “Esto para mí es un signo de confirmación en el camino de mi fe. Siempre tuve la duda, sobre todo al principio, de si estaba haciendo bien las cosas, de si realmente era digno de este llamado”, reconoció.


Fernández aseguró que durante la celebración tendrá presentes a sus padres, hermanos, tíos, primos y a las amistades que lo acompañaron en las distintas etapas de su vida. “A mi familia, que son los que me han transmitido la fe, los que siempre están presentes conmigo. A toda mi familia y también a las amistades de la vida que han estado en este camino de fe. No los olvido, los tengo siempre presentes”, afirmó.


La distancia con Colombres no debilitó ese vínculo. Por el contrario, dice que el recuerdo de su pueblo y de las personas que formaron parte de su historia lo acompaña durante su formación religiosa.


En los últimos días, mientras participa de los ensayos y se prepara espiritualmente para la misa, también piensa en quienes le han pedido oraciones y en aquellos que siguen de cerca su camino hacia el sacerdocio.


“Con esto ya no puedo pedir más nada para mí. Sí para todos. Voy a rezar por todos ahora”, expresó. Y, antes de despedirse, volvió a mencionar a su provincia: “Sobre todo por los tucumanos, porque amo mi provincia y mi pueblo, Colombres. Voy a estar siempre en oración por todos”.


El próximo lunes, cuando se acerque al altar para preparar la Eucaristía ante León XIV, Diego Fernández estará viviendo una escena que difícilmente hubiera imaginado durante sus años como policía en Tucumán.

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