
El lanzamiento del Índice NIDO (Nutrientes para el Desarrollo y Oportunidades) puso de manifiesto la crítica situación de la primera infancia en Argentina, con un foco de alerta sobre la provincia de Tucumán en el mapa federal de oportunidades. Mientras que el indicador permite cuantificar las diferencias de desarrollo barrio por barrio y manzana por manzana, los datos revelan que ninguna ciudad tucumana logra ingresar al lote de las 20 principales localidades para la crianza de un niño a nivel país. En un marco donde el lugar de nacimiento parece marcar destinos, la capital tucumana presenta uno de los niveles de desigualdad más agudos de la geografía regional, especialmente en lo referido al acceso a la educación inicial para los sectores más vulnerables.

El Índice NIDO es una herramienta desarrollada por expertos de la Fundación Bunge y Born (FBB), presentada recientemente junto a referentes de CIPPEC, UNICEF y la UCA. A diferencia de indicadores tradicionales que solo miden el contexto socioeconómico familiar, NIDO evalúa un conjunto multidimensional de variables divididas en cuatro áreas críticas: Salud, Educación, Espacios Verdes y Contexto Socioeconómico (con diferentes niveles de incidencia a la hora de elaborar el registro).

Como se explica en el documento de trabajo de la Fundación, “el objetivo es ofrecer una visión integral de las desigualdades estructurales que afectan el desarrollo infantil en Argentina”. La plataforma utiliza datos oficiales del Censo 2022 y registros administrativos para asignar puntajes en una escala de 0 a 100, donde 100 representa el escenario ideal de oportunidades. Actualmente, la Ciudad de Buenos Aires encabeza el ranking nacional con 59,33 puntos.

Dentro de nuestra provincia, el Índice NIDO muestra una jerarquía de oportunidades encabezada por Yerba Buena, con una tasa del 66,7% sin privaciones materiales, seguida por San Miguel de Tucumán (57,7%) y Tafí Viejo (56,7%). Sin embargo, estas cifras generales ocultan una fragmentación interna extrema. Según los datos analizados, un niño de menores recursos en San Miguel de Tucumán debe caminar más de 240 minutos para llegar al jardín de infantes más cercano, una cifra que, junto a La Rioja, representa el guarismo más alto del país en este rubro.
La comparativa con los sectores de mayores recursos en la misma ciudad es drástica: mientras un niño vulnerable demora cuatro horas a pie hacia una institución educativa, uno de altos recursos llega en solo 8 minutos. Esta disparidad se repite en otros servicios básicos: para el acceso a la salud, la demora es de 10 minutos frente a 7 minutos, y para espacios verdes, de 13 minutos frente a apenas 3 minutos.

La importancia de este índice radica en la ventana crítica del desarrollo humano. Julio Ichazo, coordinador del proyecto NIDO, explicó que “los primeros cinco años de vida son decisivos, hacia los cinco años, el cerebro de los chicos alcanza cerca del 90% del tamaño del cerebro adulto”. Por su parte, el documento destaca que “las experiencias de un niño desde su nacimiento hasta los cinco años de edad, serán las más importantes para su desarrollo posterior”.
Para volver operativas estas oportunidades, el índice asigna pesos específicos a cada dimensión según su impacto en el desarrollo infantil:
Salud (Ponderación máxima): Se considera que “el área de salud tiene una importancia crítica en los primeros años de vida”, analizando distancias a efectores públicos y cobertura médica. En las provincias del norte, como Tucumán, la población sin cobertura alcanza el 56%, frente a menos del 20% en CABA.

Educación: Evalúa la distancia a establecimientos públicos y la tasa de asistencia al nivel inicial, dado que “la educación inicial no sólo promueve el desarrollo cognitivo y del lenguaje, sino también la socialización y el desarrollo emocional”.

Espacios Verdes: Su cercanía mejora el bienestar emocional. El informe señala que “cada niño debería estar a una distancia corta y accesible a pie de un espacio verde público”, ya que su falta se asocia incluso con mayores tasas de miopía y problemas de conducta.

Contexto Socioeconómico: Analiza el clima educativo del hogar y el hacinamiento, reconociendo que “la pobreza crónica y la inestabilidad familiar son fuentes comunes de adversidad que pueden generar estrés tóxico”.

Funcionalidad y aplicación en la política pública
La principal fortaleza de NIDO es su nivel de “granularidad”, que permite llegar al nivel de radio censal, equivalente a una manzana urbana. Antonio Vázquez Brust, consultor de la Fundación, destacó que esto permite comparaciones extremadamente precisas.
Gerardo della Paolera, director ejecutivo de la Fundación Bunge y Born, explicó que este índice “pone en blanco sobre negro cómo se distribuyen hoy en Argentina las oportunidades” y sirve para que los dirigentes diseñen intervenciones focalizadas, como decidir dónde instalar una plaza, un centro de salud o una escuela. Por ejemplo, ante la falta de jardines en una zona, un funcionario podría detectar la oferta cercana y decidir implementar un sistema de transporte específico.
La presentación del índice también sirvió para discutir la calidad de la información pública en el país. Luciano Laspina, director ejecutivo de CIPPEC, advirtió sobre un “atraso importante en indicadores y estadísticas” tras la pérdida de peso institucional del INDEC.

Por su parte, Ianina Tuñón, investigadora del Barómetro de la Deuda Social de la Infancia de la UCA, subrayó que al agregar demasiado los datos “perdemos algo central: la posibilidad de ver la desigualdad profunda que existe dentro de un mismo territorio”. La experta propuso que la herramienta sea usada no solo por la dirigencia, sino también por familias y docentes: “Es empezar a educar en el uso de datos, a preguntarse qué me pasa a mí en mi territorio y cómo puedo reclamar o construir soluciones desde ahí”.
En conclusión, el Índice NIDO revela que en Argentina, y particularmente en distritos como Tucumán, no existe una política igualitaria plena, ya que “el lugar donde un chico arranca su vida puede marcar diferencias profundas en sus posibilidades de desarrollo”. La herramienta queda ahora como un recurso de acceso abierto para orientar esfuerzos hacia una mayor equidad territorial.