
El Consejo Supremo de Seguridad Nacional de Irán notificó de forma oficial que cualquier incursión dirigida contra sus instalaciones e infraestructuras estratégicas recibirá severas represalias, aclarando de manera directa que Israel no quedará exento de tales acciones de respuesta. La advertencia de Teherán se produjo de manera posterior a los bombardeos perpetrados por Estados Unidos contra múltiples posiciones en suelo iraní, motivados por supuestos sabotajes a navíos comerciales que navegaban por el Estrecho de Ormuz.
Como contrapartida, las fuerzas armadas de Irán ejecutaron lanzamientos de misiles y vehículos aéreos no tripulados apuntando hacia campamentos logísticos y delegaciones militares norteamericanas situadas en las naciones de Kuwait, Bahréin, Qatar y Jordania. En este contexto, la emisora pública Kan reportó que el gobierno israelí mantiene su total disposición para integrarse a futuras incursiones armadas comandadas por la potencia norteamericana en caso de que la administración de Donald Trump formalice la solicitud de acompañamiento en el frente.
Por separado, el semanario de noticias The New York Post ratificó el interés de los funcionarios de Jerusalén por insertarse activamente en los despliegues de combate si las hostilidades continúan escalando en las próximas jornadas. En sintonía con este panorama de apresto general, el jefe militar Eyal Zamir comunicó que se encuentran monitoreando de cerca las actividades logísticas en Líbano e Irán, mientras que el ministro de Defensa, Israel Katz, aseveró que las tropas de infantería y los mandos tácticos están alertas para reanudar las campañas operativas.
El primer ministro Benjamin Netanyahu ratificó que su administración impedirá por cualquier vía que las autoridades iraníes consoliden el desarrollo de armamento atómico, tesis desmentida de manera recurrente por las autoridades de Teherán. El mandatario anunció asimismo una inyección presupuestaria de 350.000 millones de séqueles para el área de defensa durante el próximo decenio, especificando que una fracción considerable se asignará a robustecer la fuerza aérea y a estructurar una sólida industria nacional de municiones con el fin de disminuir la dependencia de los suministros provenientes del extranjero.