
La cáscara de limón, que históricamente fue considerada un residuo industrial, hoy aparece como una fuente de compuestos con aplicaciones alimenticias, farmacéuticas y hasta neuroprotectoras. Investigadoras tucumanas trabajan en el desarrollo de subproductos derivados de este descarte citrícola con el objetivo de generar alimentos más saludables y explorar nuevas alternativas para la salud humana.
El tema fue expuesto durante la cuarta edición de Tucumán Impacta, un encuentro que reúne iniciativas con impacto social, ambiental y económico. Allí, la investigadora Paula Díaz explicó que la cáscara de limón ya tiene usos tradicionales en la elaboración de mermeladas y jaleas, aunque aseguró que sus propiedades permiten pensar en aplicaciones mucho más amplias. “También puede aplicarse en industrias metalúrgicas, cosméticas, farmacéuticas y odontológicas”, destacó.
La licenciada en química María Beatriz Juárez, integrante del laboratorio de bromatología de la Estación Experimental Agroindustrial Obispo Colombres, explicó que actualmente trabajan en la obtención de tres productos principales derivados de la cáscara de limón: pectinas, flavonoides y fibra dietaria apta para el consumo humano.

“Nosotros hacemos tanto para las pectinas como para los flavonoides una pequeña purificación y una separación de estos compuestos”, señaló Juárez. En paralelo, indicó que realizan un acondicionamiento específico de la cáscara para obtener fibra dietaria destinada a la elaboración de alimentos.
Menos grasa y azúcar en los alimentos
Las especialistas remarcaron que las pectinas ya forman parte de productos de consumo cotidiano, como mermeladas, jaleas y algunos lácteos. Sin embargo, las investigaciones actuales apuntan a ampliar su utilización en alimentos con necesidades nutricionales específicas. “Buscamos usarla para disminuir cantidades de grasa, de harina o de azúcares”, explicó Juárez, quien sostuvo que estos componentes podrían reemplazar parcialmente esos ingredientes tradicionales.
Díaz vinculó estas investigaciones con los problemas de salud asociados al sobrepeso y la obesidad. “Como tenemos una población con gran cantidad de sobrepeso y obesidad, una de las búsquedas es incrementar sustancias que nos ayuden a eliminar los azúcares y las grasas, y con eso obtener alimentos más saludables”, afirmó durante su exposición.
Estudios sobre enfermedades neurodegenerativas
Otro de los aspectos destacados de la investigación se centra en el potencial neuroprotector de los polifenoles y flavonoides extraídos de la cáscara de limón. Según explicó Juárez, estos compuestos podrían tener efectos beneficiosos frente a enfermedades neurodegenerativas como el Alzheimer y el Parkinson.
“Se conoce que los polifenoles tienen una actividad neuroprotectora”, sostuvo la investigadora. Además, detalló que los flavonoides aislados en los ensayos lograron inhibir la formación de fibrillas vinculadas al desarrollo de estas patologías. En ese sentido, Díaz aseguró que “nuestro extracto inhibe más de un 50% la formación de fibrillas”, según las pruebas realizadas junto a un instituto especializado.
Si bien los resultados son alentadores, las investigadoras aclararon que el trabajo todavía se encuentra en etapa experimental. Actualmente avanzan en procesos de purificación y obtención específica de flavonoides para evaluar futuras aplicaciones farmacológicas o alimenticias.
Fuente: argentinamassustentable.com.ar