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DÉFICIT HABITACIONAL

Uno de cada dos hogares tucumanos tiene algún problema de vivienda

Tucumán comparte con Chaco el tercer peor indicador del país, con un 58% de hogares afectados por falta de vivienda, mejoras o servicios. La proporción de familias inquilinas y en zonas inundables también crece, según la Dirección de Estadística provincial.

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Fernando StanichTendencia de noticias
14 jul, 2026 04:51 p. m. Actualizado: 14 jul, 2026 04:51 p. m. AR
Uno de cada dos hogares tucumanos tiene algún problema de vivienda

Tucumán integra el grupo de provincias con peor situación habitacional del país. Según el Observatorio Federal de Acceso a la Vivienda Argentina (OFAVA), impulsado por la Asociación de Empresarios de la Vivienda (AEV) y la Cámara Empresaria de Desarrolladores Urbanos (CEDU), el 58% de los hogares tucumanos presenta algún tipo de déficit habitacional, un porcentaje que la ubica en el tercer lugar del ranking nacional, empatada con Chaco y detrás de Jujuy (71%) y San Juan (60%).


El dato desagregado muestra que el componente predominante en Tucumán es el déficit cuantitativo ampliado, que alcanza al 33% de los hogares y refiere a familias que viven en entornos ambientales críticos, como zonas inundables o próximas a basurales. A ese porcentaje se suma un 20% de déficit cualitativo básico, vinculado a la falta de servicios o a viviendas que requieren mejoras importantes, y un 5% de déficit cualitativo ampliado. El déficit cuantitativo básico -el que exige directamente reemplazar la vivienda por resultar irrecuperable- es marginal en la provincia, a diferencia de lo que ocurre en San Juan, donde ese tramo llega al 15%.


La fotografía que aporta OFAVA con base en la Encuesta Permanente de Hogares del INDEC encuentra un correlato directo en el relevamiento que produce la Dirección de Estadística de la Provincia sobre el Gran Tucumán-Tafí Viejo. Ese informe, correspondiente al cierre de 2025, midió que el 17,9% de los hogares del aglomerado son inquilinos -unas 50.690 unidades-, con un leve incremento interanual, mientras que seis de cada diez familias son propietarias de la vivienda y del terreno. La suba de la proporción de inquilinos, aun con una tenencia mayoritariamente propia, describe el mismo fenómeno que señala OFAVA a nivel nacional: la dificultad para acceder a una vivienda propia empuja a más familias hacia el mercado de alquiler.


El componente ambiental del déficit tucumano también aparece confirmado por la estadística provincial. El 29,6% de los hogares del Gran Tucumán reside cerca de basurales, con una suba de casi cinco puntos interanuales, y el 11,1% se encuentra en zonas inundables. Esos guarismos explican por qué el déficit cuantitativo ampliado -la categoría que OFAVA asocia a entornos de riesgo- es el que más pesa en la composición del 58% provincial.


El informe estadístico oficial agrega, además, una dimensión que no figura en la medición de OFAVA pero completa el diagnóstico social del aglomerado: el 35,5% de la población del Gran Tucumán depende exclusivamente del sistema público de salud, 3,5 puntos más que un año atrás, en un contexto en el que la cobertura de obra social entre los adultos mayores cayó del 90% al 60,5% en apenas doce meses, principalmente por el retroceso de la afiliación al PAMI.


El panorama tucumano se inscribe en un problema de escala nacional que, según OFAVA, no logra revertirse desde hace una década. El observatorio detectó que 5.743.365 hogares del país presentan algún tipo de déficit habitacional, mientras que la Argentina necesita cerca de 1,7 millones de viviendas nuevas para atender los casos más críticos; en total, cuatro de cada diez hogares registran carencias vinculadas con la vivienda, los servicios o el entorno urbano. El indicador general se mantuvo prácticamente estable en la última década: pasó del 42,3% en 2016 al 39,8% en 2019, retrocedió con la pandemia y hoy se ubica en el 38,7%.


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El coordinador de OFAVA, el economista Federico González Rouco, sostiene que el estancamiento responde a la falta de crecimiento económico, la escasez de empleo formal y la discontinuidad de las políticas de vivienda entre una gestión y otra. También subraya que el problema no es únicamente cuantitativo: de los hogares con déficit a nivel país, 1,56 millones necesitan reemplazar la vivienda porque resulta irrecuperable, mientras que otros 4,69 millones requieren refacciones, ampliaciones o conexión a agua y cloacas. Esa proporción es la misma que describe el caso tucumano, donde el componente de mejoras y entorno supera ampliamente al de reemplazo directo de la vivienda.


El informe nacional también identifica a los jóvenes como uno de los segmentos más golpeados: el 48% de las personas de entre 25 y 35 años enfrenta problemas habitacionales, ya sea porque no logró emanciparse o porque, habiéndolo hecho, quedó con algún tipo de déficit. La brecha por ingresos es igual de marcada: en el 10% de los hogares con menores recursos, más de cuatro de cada diez familias tiene alguna carencia habitacional, proporción que baja al 22% en el decil de mayores ingresos.


En el otro extremo del ranking, las provincias con mejores indicadores son Tierra del Fuego, la Ciudad de Buenos Aires, Río Negro, San Luis, Chubut y Neuquén, todas por debajo del 20% de hogares con déficit. González Rouco atribuye esa diferencia a la menor densidad poblacional del sur del país y a políticas provinciales más sostenidas en el tiempo, frente al norte argentino, donde predominan las viviendas en entornos vulnerables o con deficiencias edilicias severas.

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