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Foto: Archivo.-
Luiz Inácio Lula da Silva volvió a hacer historia en Brasil. A dos días de cumplir 81 años, el presidente brasileño se impuso este domingo en la segunda vuelta electoral frente al senador Flávio Bolsonaro, hijo del expresidente Jair Bolsonaro, y consiguió un cuarto mandato al frente del país. La victoria confirma la vigencia política del histórico líder del Partido de los Trabajadores (PT), que pasó de trabajar como obrero metalúrgico a convertirse en el primer mandatario brasileño elegido cuatro veces para ocupar la Presidencia.
El resultado representa un nuevo capítulo de la confrontación entre el lulismo y el bolsonarismo, las dos principales corrientes que dominaron la política brasileña durante los últimos años. Esta vez, el adversario de Lula no fue Jair Bolsonaro, a quien había derrotado en 2022, sino su hijo mayor, Flávio, senador del Partido Liberal (PL).
La definición llegó después de una primera vuelta particularmente ajustada. El pasado 4 de octubre, Flávio Bolsonaro había obtenido el 47,03% de los votos válidos, mientras que Lula alcanzó el 45,16%. La diferencia obligó a ambos candidatos a disputar un balotaje que volvió a colocar en el centro del debate el rumbo económico, social e institucional de Brasil.
Con su nueva victoria, Lula iniciará otro período presidencial el 1 de enero de 2027, acompañado nuevamente por el vicepresidente Geraldo Alckmin, dirigente de centroderecha con quien conformó la fórmula que le permitió regresar al poder en 2022.

De obrero metalúrgico a presidente de Brasil
La historia política de Lula comenzó mucho antes de su llegada al Palacio del Planalto. Nació el 27 de octubre de 1945 en Garanhuns, una localidad del estado de Pernambuco, en el nordeste brasileño, y creció en una familia de escasos recursos.
Durante su infancia emigró junto a su familia al estado de San Pablo, donde comenzó a trabajar desde muy joven. Se formó como tornero mecánico y encontró en las fábricas metalúrgicas del cordón industrial paulista el ámbito que marcaría su trayectoria.
En 1975 asumió la presidencia del Sindicato de Metalúrgicos de São Bernardo do Campo y Diadema, desde donde encabezó importantes huelgas durante los últimos años de la dictadura militar. Su liderazgo sindical lo convirtió en una figura nacional y lo proyectó hacia la actividad política.
En 1980 participó en la fundación del Partido de los Trabajadores, una fuerza que reunió a sindicalistas, movimientos sociales, intelectuales y sectores progresistas comprometidos con la democratización de Brasil.
Después de desempeñarse como diputado constituyente, inició una extensa búsqueda de la Presidencia. Fue derrotado en las elecciones de 1989, 1994 y 1998, hasta que finalmente consiguió su primera victoria en 2002.
Lula gobernó entre 2003 y 2010, durante dos mandatos consecutivos caracterizados por el crecimiento económico, la expansión del consumo y la implementación de programas sociales como Bolsa Família, orientados a reducir la pobreza y mejorar las condiciones de vida de los sectores más vulnerables.
Durante aquellos años, Brasil también fortaleció su presencia internacional, profundizó las relaciones con los países sudamericanos y adquirió mayor protagonismo dentro del bloque de economías emergentes conocido como BRICS.
Las causas judiciales y su regreso al poder
La trayectoria del dirigente también estuvo atravesada por los escándalos de corrupción que involucraron al Partido de los Trabajadores y a distintos sectores empresariales y políticos.
En el marco de la operación Lava Jato, Lula fue condenado por corrupción y lavado de dinero y permaneció encarcelado entre abril de 2018 y noviembre de 2019.
Sin embargo, en 2021, el Supremo Tribunal Federal anuló sus condenas al determinar que el tribunal de Curitiba no tenía competencia para juzgar aquellas causas. La Justicia también declaró la parcialidad del entonces juez Sergio Moro en el proceso relacionado con un departamento en Guarujá.
Esas resoluciones permitieron que recuperara sus derechos políticos y volviera a presentarse a elecciones. En 2022 derrotó a Jair Bolsonaro y regresó al Palacio del Planalto el 1 de enero de 2023, después de doce años alejado de la Presidencia.
Durante su tercer mandato, Lula recuperó y amplió programas sociales, impulsó inversiones públicas y volvió a colocar la protección ambiental y la lucha contra la deforestación amazónica entre las prioridades de su gobierno.
No obstante, su administración también debió afrontar dificultades económicas, reclamos vinculados con el costo de vida y fuertes disputas con sectores de la oposición.
La campaña de 2026 estuvo atravesada, además, por investigaciones judiciales que involucraron a su hijo Fábio Luís Lula da Silva, conocido como Lulinha, por presuntas irregularidades y tráfico de influencias. El empresario negó haber cometido delitos.
El desafío de gobernar Brasil hasta 2030
El cuarto mandato de Lula comenzará en un escenario político marcado por la polarización y por la necesidad de construir acuerdos parlamentarios para avanzar con su agenda de gobierno.
Entre sus principales desafíos estarán el equilibrio de las cuentas públicas, la recuperación del poder adquisitivo, la seguridad y la relación con un Congreso en el que deberá negociar apoyos para aprobar sus iniciativas.
En el plano internacional, se espera que Brasil mantenga una política exterior orientada a fortalecer su protagonismo regional, sus vínculos con los países sudamericanos y su participación en los principales foros multilaterales.
La nueva victoria también representa un golpe político para el bolsonarismo, que había logrado imponerse en la primera vuelta, pero no consiguió sostener esa ventaja en el enfrentamiento definitivo.
Para Lula, el resultado constituye otra demostración de una vigencia política excepcional. Desde las huelgas metalúrgicas de São Bernardo do Campo hasta su cuarta elección presidencial, atravesó derrotas, gobiernos, procesos judiciales, prisión y un regreso al poder que parecía improbable.
Ahora, a punto de cumplir 81 años, el antiguo obrero metalúrgico se prepara para iniciar un nuevo mandato y continuar siendo una de las figuras centrales de la política latinoamericana.