
El Gobierno nacional formalizó la adjudicación de la obra “Optimización del Servicio de Agua Potable -Acueducto de Vipos”, un proyecto de infraestructura hídrica clave para Tucumán que demandará una inversión estimada en 120 millones de dólares y prevé la construcción de más de 50,6 kilómetros de tuberías para mejorar el abastecimiento en el Gran San Miguel de Tucumán. La iniciativa beneficiará a más de 245.000 habitantes de Tapia, Tafí Viejo, Villa Carmela y la capital provincial, y su ejecución estará a cargo de la empresa José Cartellone Construcciones Civiles.
El anuncio, realizado tras una reunión entre el ministro de Economía Luis Caputo y el gobernador Osvaldo Jaldo, reabre una historia larga, marcada por promesas, postergaciones y urgencias estructurales en el sistema de agua potable del Gran San Miguel de Tucumán. El acueducto de Vipos no es una obra nueva en términos conceptuales: forma parte de un esquema diseñado hace años para reforzar la provisión desde la zona de Vipos hacia el norte y el área metropolitana, en un contexto de crecimiento urbano acelerado y un sistema que viene funcionando al límite.
Durante las últimas dos décadas, el abastecimiento de agua en Tucumán -especialmente en la capital y localidades satélites como Tafí Viejo y Villa Carmela- estuvo condicionado por la dependencia de fuentes superficiales y subterráneas con capacidad restringida. En ese marco, el dique El Cadillal y las tomas en Vipos fueron siempre señalados como puntos estratégicos para ampliar la oferta, pero las obras de conducción nunca avanzaron al ritmo necesario.

El proyecto del acueducto de Vipos tuvo distintos intentos de impulso, especialmente durante gestiones nacionales anteriores, cuando se lo incluyó dentro de planes de infraestructura hídrica financiados con organismos internacionales. Sin embargo, problemas de financiamiento, cambios de prioridades políticas y revisiones técnicas fueron demorando su ejecución efectiva.
En los últimos años, el agravamiento de la crisis de provisión -con cortes recurrentes en verano y caída de presión en amplias zonas del Gran San Miguel de Tucumán- volvió a poner la obra en el centro de la agenda. Técnicamente, se trata de una intervención clave: un acueducto de más de 50 kilómetros que permitirá transportar mayor caudal desde Vipos hacia los centros de consumo, reduciendo la presión sobre pozos y sistemas complementarios.
La novedad ahora es que el proyecto finalmente dio un paso administrativo decisivo. Según confirmó el ministro de Economía tras reunirse con el gobernador Jaldo, se entregó la copia de la adjudicación de la obra, lo que implica que el proceso licitatorio quedó concluido.
De acuerdo a la información técnica aportada por el titular de la Sociedad Aguas del Tucumán, Marcelo Caponio, la obra contempla la ejecución de más de 50,665 kilómetros de tuberías y apunta a beneficiar a más de 245.000 habitantes de Tapia, Tafí Viejo, Villa Carmela y San Miguel de Tucumán. El objetivo es no sólo ampliar la cobertura sino mejorar la calidad y estabilidad del servicio en una región que viene creciendo sostenidamente.
El encuentro en el que se formalizó este avance contó con la presencia de Caputo, el gobernador Jaldo, el ministro de Economía provincial Daniel Abad, el titular de la SAT y el secretario de Obras Públicas de la Nación, Bartolomé Heredia, lo que da cuenta del carácter político y estratégico que se le asigna al proyecto.
En términos de plazos, el cronograma prevé que el contrato se firme dentro de los próximos 30 días y que el inicio de obra se concrete en aproximadamente cinco meses.