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ELECCIONES 2027

Entre la “mentira” y la “falta de consenso”, los legisladores tucumanos opinaron sobre la fallida reforma electoral

Osvaldo Jaldo anunció que las próximas elecciones provinciales se realizarán el 9 de mayo de 2027. La confirmación oficial trae consigo otra realidad: la reforma electoral que se había prometido y que nunca se aprobó. Una postergación que fue criticada por los legisladores opositores, pero justificada por los oficialistas.

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Emiliano Canseco Tendencia de noticias
01 ago, 2026 07:19 p. m. Actualizado: 02 ago, 2026 12:54 p. m. AR
Entre la “mentira” y la “falta de consenso”, los legisladores tucumanos opinaron sobre la fallida reforma electoral

Foto: Archivo.-

Con la definición del 9 de mayo como fecha de las próximas elecciones provinciales y la aprobación del calendario electoral, el oficialismo tucumano confirmó una nueva postergación de la reforma electoral. En declaraciones a Tendencia de Noticias, legisladores opositores calificaron la decisión como una promesa incumplida del gobernador Osvaldo Jaldo, mientras que referentes del bloque peronista sostuvieron ante este medio que "faltó consenso" para impulsar los cambios.


La promesa que quedó en el camino


El reproche opositor al peronismo provincial se concentra en su promesa incumplida. “Fue una mentira más de nuestro gobernador”, criticó Ricardo Bussi (Fuerza Republicana). “La mentira no viene de ahora, sino desde la época de Manzur, que también prometió reformar el sistema y no hizo nada”, agregó. El legislador aseguró que el oficialismo “nunca va a cambiar el sistema” porque los acoples le permiten “llenar la jornada electoral de punteros políticos” para “traccionar votos para su rancho”.


Así lo calificó también José Seleme (Avanza Tucumán). “Es una mentira más de las miles que viene diciendo desde que es intendente de Trancas. Jaldo tiene más mentiras que el cuento de Juanito y el Lobo”, ilustró. Su compañero de espacio político, Manuel Courel, directamente afirmó que la reforma electoral fue un "engaño". "Jaldo tiene dos caras: una en Buenos Aires hacia Milei, donde la juega de liberal, y otra en Tucumán, que es la del peor peronismo que lo único que le interesa es seguir manteniéndose en el poder a cualquier precio", redobló.


En ese sentido, José Macome (Compromiso con la Libertad) recordó que Jaldo se había comprometido a reformar el sistema electoral con distintos sectores, “incluso frente a la Iglesia Católica”. “Todo se resume en una cosa: miedo a competir dentro de un sistema claro y honesto, y ante un gobierno nacional en pleno crecimiento”, analizó.


Mientras tanto, Claudio Viña (Compromiso Tucumán) eligió responder a los argumentos de Jaldo. “El gobernador se jactó de que va a las próximas elecciones con ficha limpia, pero yo entiendo que va con cuarto oscuro sucio, porque lo que busca es volver a un pasado donde tengamos escuelas con filas interminables, papeletas por todos lados impresas a alto costo, y todas estas triquiñuelas”, criticó. Además, mencionó lo que considera una suerte de desplante en la cúpula peronista: “Jaldo dejó descolocado al vicegobernador, que hizo decenas de reuniones, pidió proyectos, armó mesas de diálogo e invitó especialistas”. 


El trabajo que no alcanzó


Por otra parte, Gabriel Yedlin (Justicialista) argumentó que la razón principal de la postergación de la reforma electoral fue la falta de consenso. “Trabajamos mucho en la Legislatura en una propuesta de reforma electoral. En lo personal, había una propuesta de tener la boleta electrónica y paridad de género, ambos temas que apoyé. Sin embargo, no hubo consenso para que salga”, lamentó. Aun así, aseguró que el sistema de votos en papel es “legal y seguro”, pero también “caro”, y que la eliminación de los acoples necesitaría de una reforma constitucional. 


A pesar de la falta de consenso señalada por Yedlin, su compañero de bloque, Mario Leito, consideró que sí hubo avances importantes, como la implementación de la Ficha Limpia. Sin embargo, aclaró que se debe seguir avanzando en reformas “para mejorar el sistema y dotar de mejores herramientas al electorado”, pero que eso se realizará “cuando exista consenso con todos los partidos políticos”.


En el mismo sentido se expresó Adriana Najar: “Una reforma de esa magnitud solo se puede construir sobre la base de un consenso amplio, transversal y responsable, que incluya a todos los espacios políticos y evite repetir errores del pasado”. Además, la legisladora valoró positivamente la incorporación de ficha limpia y la presentación de proyectos vinculados a la paridad de género.


Aun así, el argumento más llamativo en defensa del sistema electoral con el que se votará en mayo lo dio el legislador Luis Alberto Olea. “Si este modelo nos dio buenos resultados, ¿para qué cambiar?”, se preguntó.



Esta postura contrasta con la de Tomás Cobos, quien afirmó que el sistema electoral debe modificarse en "muchos aspectos" y cuestionó a otros parlamentarios. “Un buen comienzo de un proceso de modificación era acortar o limitar los acoples, necesario y urgente, pero lamentablemente en la voluntad de algunos legisladores se notaron claramente los intereses personales sobre los colectivos”, criticó. 



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El 9 de mayo, día cuestionado


La polémica alrededor del calendario electoral no se limita únicamente a la fallida reforma electoral, sino que alcanza la fecha misma de las elecciones. Al igual que en las anteriores ocasiones, los opositores dejaron ver su molestia por la prisa del peronismo por ir a las urnas. 


Seleme aseguró que no le sorprende el adelantamiento electoral ya que se realizó en oportunidades pasadas; Macome habló de “temor” a competir en un escenario nacional; Bussi calificó la fecha como un “disparate mayúsculo”; y Viña aseguró que “violenta” el artículo 43 de la Constitución de Tucumán. 


Una preocupación latente es el lapso de seis meses que existirá entre la victoria de la fórmula ganadora y su asunción oficial. “No se entiende la razón de tamaño adelantamiento, provocando un periodo de transición tremendamente largo, donde convivirán las autoridades salientes con las entrantes durante 6 meses”, afirmó Bussi, mientras que Macome calificó la decisión de una “irresponsabilidad gubernamental” por el mismo motivo.


En cambio, las filas peronistas coinciden en defender la fecha de los comicios. Uno de ellos fue Cobos, quien advirtió que el gobernador tiene "las facultades constitucionales para convocar a elecciones” y que este cronograma “se acerca a los mismos de años anteriores”.


Por otra parte, tanto Leito como Olea valoraron positivamente la separación del sufragio provincial del nacional. “Quienes quieran acceder a cargos electivos, deben presentarse y competir con ideas y propuestas propias, no bajo el paraguas de dirigentes nacionales”, deslizó el primero de ellos.


A favor o en contra de la fecha electoral, y con posturas encontradas sobre la fallida reforma y la permanencia de los acoples, la política tucumana deberá someterse al cronograma aprobado y anunciado. De no haber sobresaltos, tanto los candidatos como los votantes depositarán su voto en las urnas el 9 de mayo de 2027.

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