
María Julieta Daffonchio y Facundo Benegas junto a Chahla.- Foto MSMT
La intendente de la ciudad, Rossana Chahla presentó el proyecto con el que pretende reformar integralmente el transporte público de pasajeros de la Capital. La propuesta abandona la lógica tradicional de organizar el sistema alrededor de las líneas y empresas existentes y plantea dividir la ciudad en siete sectores operativos, con recorridos más cortos, directos y ajustados a la manera en que actualmente se desplazan los usuarios.
La Estrategia de Eficientización del Transporte Público fue elaborada a partir de las transacciones registradas mediante la tarjeta SUBE, la geolocalización de los colectivos, los kilómetros recorridos, los reclamos de los pasajeros y la información reunida por el Centro de Monitoreo de Movilidad Urbana. La presentación estuvo a cargo de María Julieta Daffonchio y Facundo Benegas, especialistas que participaron en el diagnóstico técnico y en la propuesta de rediseño operativo.
El estudio sostiene que el sistema vigente quedó desactualizado frente al crecimiento de la ciudad. Detectó líneas que comparten gran parte de sus trayectos, corredores del centro por los que circulan más de diez servicios y barrios donde la cobertura continúa siendo insuficiente. Esta superposición aumenta la cantidad de kilómetros recorridos, eleva los costos, contribuye a la congestión y dificulta el cumplimiento de las frecuencias.
“Intentamos partir de una pregunta distinta a la discusión cotidiana sobre cuánto debería costar el boleto o cuánto debería aportar el Estado: cómo tendría que funcionar un buen sistema de transporte”, explicó Daffonchio. Según la especialista, los recursos que actualmente recibe el servicio podrían utilizarse de una manera más eficiente para mejorar las prestaciones sin comenzar necesariamente por una mayor tarifa o un aumento de los subsidios.

El eje principal del proyecto es la división del área urbana en seis sectores funcionales relativamente homogéneos. Para delimitarlos se tuvieron en cuenta la extensión territorial, la cantidad de usuarios y el volumen de transacciones registrado en cada zona. A ese esquema se incorporaría un séptimo sector circunvalar, inspirado en la función que cumplen actualmente las líneas 18 y 19, para conectar diferentes barrios y nuevas centralidades sin que todos los viajes deban atravesar el microcentro.
Cada sector tendría ramales que unirían la periferia con el área central, pero con recorridos más directos y menos kilómetros improductivos. El séptimo circuito permitiría trasladarse entre distintas zonas de la ciudad, como polos educativos, sanitarios y comerciales, sin realizar el trayecto tradicional hacia el centro para luego regresar a otro barrio.
La propuesta no establece todavía cuáles serán las líneas definitivas ni qué empresa operará cada sector. Los técnicos aclararon que la segmentación funciona como una herramienta inicial para calcular la demanda, diseñar recorridos y determinar cuántos colectivos se necesitan. El modelo definitivo deberá construirse con la participación del Municipio, los usuarios, los trabajadores, los empresarios y el Concejo Deliberante.

“Nosotros podemos aportar criterios de eficiencia y comparar el sistema con otras ciudades, pero son los tucumanos quienes deben definir cómo quieren viajar”, señaló Benegas durante la exposición. El especialista remarcó que el objetivo no consiste únicamente en eliminar kilómetros, sino en hacerlo sin reducir la cobertura ni dificultar el acceso de los vecinos al transporte.
El diagnóstico mostró que entre el 15% y el 18% de los habitantes de San Miguel de Tucumán utiliza el servicio público para trasladarse. También identificó barrios con una elevada dependencia del colectivo y confirmó que el área central continúa siendo el principal destino durante gran parte del día, aunque aparecieron nuevas centralidades vinculadas con establecimientos educativos, centros sanitarios y espacios comerciales.

Los especialistas explicaron que la disminución de los recorridos excesivamente largos permitiría mejorar las frecuencias con una utilización más eficiente de la flota. Al recorrer menos kilómetros, cada unidad podría completar sus vueltas en un plazo menor, reducir los tiempos de espera y brindar mayor previsibilidad a los pasajeros.
El Municipio también propone revisar la ubicación de las paradas. El informe detectó una cantidad excesiva, con numerosos puntos separados por menos de 150 metros. Según el estudio, esa distribución obliga a los colectivos a detenerse constantemente, disminuye su velocidad, aumenta el consumo de combustible y perjudica la regularidad del servicio.
La intención es aplicar criterios técnicos para ordenar las paradas y concentrar las inversiones en refugios más seguros, accesibles, iluminados y conectados con el sistema de monitoreo. Los especialistas señalaron que una menor cantidad de puntos, adecuadamente distribuidos, también permitiría mejorar la velocidad comercial de las unidades y reducir la congestión.
Otro aspecto central será la coordinación con las líneas provinciales e interurbanas que ingresan a la Capital. El proyecto advierte que esos servicios se superponen con los recorridos municipales y compiten por los mismos pasajeros sin una planificación metropolitana. La propuesta plantea avanzar en una red complementaria que contemple al Gran San Miguel de Tucumán y evite que distintas jurisdicciones ofrezcan recorridos prácticamente idénticos.
El plan también contempla la elaboración de una estructura técnica para determinar cuánto cuesta realmente mantener el sistema. Actualmente, según el diagnóstico, la información presentada por las empresas no se encuentra completamente unificada y existen diferencias en la forma de declarar los gastos operativos.

El nuevo modelo exigiría información estandarizada, respaldada mediante documentación técnica, contable y operativa. De esta manera, el Municipio podría calcular el costo por kilómetro, el gasto salarial, el consumo de combustible, la amortización de los vehículos y el impacto de cada componente sobre la tarifa.
“Tenemos que saber cuánto cuesta el sistema, cuánto se cubre con el boleto y cuál es el esfuerzo económico que realizan la Provincia y el Municipio”, afirmó Benegas.
La intención es que estos datos sean públicos, verificables y permitan que el Concejo Deliberante analice futuros pedidos de aumentos sobre una base objetiva.
Según los responsables del estudio, la reducción de kilómetros innecesarios y una mejor distribución de las unidades podrían permitir que los aportes públicos actuales dejen de destinarse exclusivamente a cubrir déficits y comiencen a financiar la renovación de la flota, mejores frecuencias y una mayor calidad del servicio.
El proyecto plantea avanzar en tres etapas: definir los nuevos esquemas de operación, establecer una metodología objetiva de costos y reorganizar el sistema mediante una nueva estructura de operadores, líneas, frecuencias y recorridos. Todo deberá ser evaluado desde el punto de vista operativo, económico y financiero antes de quedar incorporado a los pliegos de una futura licitación.

Daffonchio y Benegas aclararon que la propuesta presentada no es definitiva, sino el punto de partida para abrir la discusión sobre el nuevo transporte urbano. “Entre lo ideal y lo existente tenemos que construir lo posible”, resumieron al explicar que el rediseño deberá ajustarse con los aportes de quienes utilizan, conducen, operan y controlan diariamente el sistema.
Ahora comienza la etapa más difícil. Durante los próximos 30 días, el proyecto deberá atravesar el filtro de una dirigencia política acostumbrada a negociaciones complejas y de un sector empresario que durante años operó bajo un esquema cuestionado por los usuarios, con frecuencias irregulares, recorridos desactualizados y un servicio que rara vez estuvo a la altura de las necesidades de la ciudad.
La gran incógnita es si esta vez habrá consenso para avanzar en una reforma profunda o si el plan terminará diluyéndose entre intereses cruzados y discusiones interminables. Rossana Chahla decidió asumir uno de los desafíos más complejos que enfrenta cualquier intendente de San Miguel de Tucumán: transformar un sistema de transporte que lleva décadas siendo objeto de críticas. El tiempo dirá si logra convertir ese diagnóstico en una reforma histórica o si el intento quedará, como tantos otros, archivado entre las buenas intenciones.