
La conducción del Instituto de Previsión y Seguridad Social de Tucumán (IPSST) ya trabajaba sobre un escenario de desvinculaciones masivas. Ante el malestar generado por la actualización en los costos del Plan Complementario —fuertemente cuestionada por los gremios estatales—, el organismo provincial proyectó una salida importante de beneficiarios. Para evitar un bloqueo en sus canales de atención, la intervención diseñó un sistema de renuncia "dinámico" que busca simplificar un trámite que, hasta hace poco, requería el paso por siete áreas distintas.
El conflicto se desató tras el reciente ajuste en el valor del plan, una medida que la interventora Elena Hurtado (foto inferior) defendió bajo el argumento de la actualización tecnológica y la sostenibilidad: “La salud ha tenido permanentemente innovaciones, mejoró la tecnología, mejoró la medicina, y todos esos costos también han ido aumentando”, señaló, subrayando que los valores estaban rezagados desde el año 2004.
Por su parte, el subinterventor Lucas González intentó matizar el impacto económico al definir el plan como algo “voluntario” y precisar que la adecuación ronda los $14.000 para el titular y su grupo familiar, bajo un esquema que busca la “equidad” y protege a jubilados y sueldos bajos. Sin embargo, para los sindicatos, la medida representa un golpe directo al bolsillo del empleado público, lo que derivó en una ola de consultas para abandonar la cobertura adicional.

Ante la previsión de que el 7% del padrón decida darse de baja —lo que representaría más de 12.000 nuevos expedientes—, la interventora rubricó el pasado 30 de enero la Resolución N° 1307/2026. El documento admite que el circuito administrativo actual podría sufrir un “estancamiento” debido a la complejidad del proceso.
En los considerandos de la norma, a la que tuvo acceso Tendencia de Noticias, la Gerencia de Beneficiarios advierte con crudeza sobre las consecuencias de no agilizar los tiempos: “Estaríamos dándole ingreso a más de 12.000 nuevos expedientes, con toda la implicancia económica que conlleva, eso sin dejar de considerar la mora en la cual entraríamos, tanto en la aceptación, como así también en la generación y posterior efectivización de la baja del descuento practicado, lo que sin lugar a dudas generará reclamos por parte de nuestros Afiliados”.
Para mitigar este impacto, la resolución establece un procedimiento simplificado que puede realizarse tanto en la casa central como en las filiales del interior. El nuevo esquema se resume en los siguientes puntos aprobados:
Formulario único: El beneficiario deberá completar un formulario preimpreso donde deja constancia de que conoce las consecuencias de su decisión. Según la resolución, el afiliado debe quedar “notificándose fehacientemente del alcance y/o implicancia de la Renuncia pretendida”.
Actualización de datos: Se procederá a la renovación de la Declaración Jurada y, acto seguido, el Departamento de Afiliaciones realizará la “Baja de Módulo de Cobertura Adicional” en el sistema de gestión.
Certificación de cese: El Departamento de Comunicaciones insertará un sello al dorso de la documentación con la “constancia de la comunicación surgida y haber en el que se hará efectiva” la interrupción del descuento.

Advertencias
Pese a las facilidades para la salida, la intervención fue enfática en los riesgos que conlleva abandonar el Plan Complementario. Quienes opten por la renuncia quedarán excluidos de beneficios críticos como el avión sanitario, neurocirugías o derivaciones a centros de alta complejidad fuera de la provincia.
Además, la normativa impone una cláusula de permanencia estricta para quienes intenten regresar al sistema: la resolución ratifica que “el afiliado al Subsidio de Salud puede renunciar al Plan Complementario en el momento que así lo desee y si existiere reincorporación posterior la misma estará sujeta a 1 (uno) Año de carencia en los beneficios”.
Con esta reglamentación, el IPSST busca dar una respuesta técnica a un problema político y social, intentando que el descontento de los afiliados no se transforme en una parálisis burocrática del organismo.