
Alejandro Orfila fue presentado oficialmente como el nuevo entrenador de San Martín y dejó una conferencia de prensa cargada de declaraciones, pasión y propósito. El técnico llegó con un diagnóstico claro sobre el momento del equipo y sin vueltas para comunicarlo: "Asumo en un lindo momento como para que el equipo empiece a demostrar sus verdaderas cualidades que estoy convencido que las tienen. Por eso hoy estoy acá y asumí el desafío. Considero que el equipo tiene un plantel importante como para estar en posiciones de buenos desafíos en la categoría". Lejos de esquivar la situación, la abrazó como punto de partida.
La negociación con la dirigencia del Santo se manejó con absoluta reserva. Orfila reveló que las conversaciones con el presidente Óscar Mirkin de la institución venían de varios días antes, pero que ambas partes decidieron ser prolijos: "Tratamos de no andar comentando absolutamente nada. Sí vi el partido ante Colegiales por televisión, no fui al campo porque todavía no estaba totalmente definida la contratación. Entonces creía que era lo más conveniente no aparecer cuando todavía no estaba cerrado". Una vez finalizado ese encuentro, al día siguiente se concretó el acuerdo.
Cuando le preguntaron qué lo llevó a decir que sí, Orfila fue contundente: el desafío y el lugar que le dieron en la consideración de la dirigencia. "Me manifestaron que estaban interesados en mí, que era la primera opción y la que ellos querían contratar. Eso ya me motivó, porque soy de aquellas personas que dicen: tenés que ir donde más te valoran. Y a su vez, el gran desafío de poder venir y quedar en la historia de un club tan importante, que se le viene negando ya hace varios años la posibilidad de subir a primera. Podría haber ido a otros objetivos, pero este me encanta por lo que significa".

En lo estrictamente futbolístico, el DT trazó con claridad el perfil de juego que quiere imponer. "Siempre tenemos la misma vocación ofensiva de tratar de salir a protagonizar. Me gustan el 4-2-3-1, el 4-3-3, pero también me adapto a lo que necesita el equipo y a las características de los jugadores. Lo que se va a encontrar la gente es un equipo que va a salir siempre, en todas las canchas, a protagonizar antes que a buscar al rival." Lo que más le quiere aportar al plantel, subrayó, es convicción: "Que ellos vuelvan a creer en ellos. Todos, cada uno en su lugar, les ha ido muy bien en otros lados, por eso hoy están en San Martín. Lo que vengo a aportarles es el convencimiento de que pueden."
El momento más emotivo de la tarde llegó cuando le preguntaron qué mensaje tenía para el hincha. Orfila se corrió del libreto habitual y recurrió a su propia experiencia como visitante en la Ciudadela: "A mí me ha tocado venir en contra de San Martín y era como una motivación extra. Nos encontrábamos con un estadio totalmente abarrotado, con una pasión tremenda que nosotros como rivales sentíamos. Ahora que estoy de este lado, le cuento esto a la gente." Y fue más lejos: "¿Saben por qué conocen a San Martín en el fútbol argentino? No porque todos los años salga campeón. Lo conocen por la gente, por la hinchada. No lo podemos perder." En ese momento, el técnico admitió que se le ponía la piel de gallina, y la imagen habló por sí sola, con los ojos vidriosos.
El pedido al hincha fue directo, sin demagogia y desde las entrañas: "Que nos acompañe. Hoy nosotros necesitamos que la gente venga y nos abrace, porque eso nos va a ayudar a que a partir de ahora venga un gran comienzo en lo deportivo. Jugamos con dos más cuando la hinchada viene, créanme, porque yo lo viví del otro lado." Con el partido ante Temperley como primer desafío del sábado, Orfila cerró su presentación con la hoja de ruta en mente y un solo objetivo inmediato: la victoria. Todo lo demás, refuerzos incluidos, espera su momento.

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