
El cierre de la primera fecha de la fase de grupos del Mundial tuvo la presentación de dos equipos que siempre son candidatos, pero a los que les cuesta ser protagonistas habitualmente: Inglaterra y Portugal. Los "Tres Leones" sacaron chapa en su debut, mientras que los lusos decepcionaron y no pasaron del empate.
Los ingleses pusieron primera en el grupo L ante el rival más complejo que le deparó el sorteo: Croacia, subcampeón de 2018 y tercero en Qatar 2022. Para ambos, un partido clave para quedarse con el primer lugar de la zona, y también una medida importante para saber dónde están parados.
Aún cuando ninguno brilló demasiado, y por momentos el partido fue de ritmo lento, la primera mitad tuvo emociones al por mayor. Al menos, en cuanto a goles. A los 12', Harry Kane, la figura inglesa, cambió por gol un penal cometido por Luka Modric, intervención del VAR mediante luego de que Dominik Livakovic atajara su ejecución adelantándose. En la repetición, el "9" no falló y puso el 1-0.
Durante un rato, el marcador no se movió, acorde a lo que sucedía en el partido. Ambos equipos trataban de mantener el orden y la prolijidad, y solamente llevaban peligro al arco rival esporádicamente. Hasta que a los 36', Croacia lo empató: Petar Sucic recibió en la esquina derecha del área, limpió a un defensor rival con un gran amague, tocó para atrás y Martin Baturina, con un fuerte remate cruzado, clavó la pelota en el ángulo derecho de Jordan Pickford.
La alegría le duró poco a los croatas. Seis minutos después, Kane apareció en soledad en un córner, y con un preciso cabezazo contra un palo venció la resistencia de Livakovic. Pero habría tiempo para una emoción más: tras un pase filtrado, el experimentado Ivan Perisic se la bajó de cabeza a Petar Musa, que definió de aire y, en la última del primer tiempo, puso el 2-2.
Todo hacía prever un partido muy abierto en la segunda mitad. Pero Inglaterra lo impidió. De entrada en el segundo tiempo volvió a tomar ventaja con un gol de Jude Bellingham, explotando las ventajas concedidas por la defensa croata. A partir de allí, controló bien el ataque rival, y a falta de cinco minutos para el final, de contraataque, lo liquidó con gol de Marcus Rashford. Un 4-2 auspicioso, sobre todo por el rival.
Todo lo contrario sucedió con Portugal. Los lusos abrieron el grupo K ante la República Democrática del Congo, equipo que debutaba en un Mundial bajo esta denominación (solo había jugado en 1974 bajo el nombre de Zaire). Con un gol tempranero de Joao Neves, parecía que los lusos encaminaban un triunfo sencillo.
Sin embargo, lejos estuvo eso de suceder. Pese a los grandes nombres que tenía en cancha, el equipo de Roberto Martínez se mostró bastante flojo en la generación de oportunidades, con mucha lentitud y poca sorpresa. Congo, con sus armas, consistentes principalmente en la velocidad de sus jugadores y contraataques dinámicos, complicó. Y en la última jugada del primer tiempo, empató las acciones con un cabezazo de Yoane Wissa.
Obligado por el marcador, Portugal salió a buscar el triunfo en la segunda mitad. Pero, aún con los cambios, nunca encontró los caminos. De hecho, las chances más claras la tuvo Congo, que pecó de impreciso y solo por eso no consumó un triunfo histórico. De todas formas, el 1-1 final le otorgó el primer punto de su historia en Mundiales, y generó muchas dudas en Portugal, que llegaba como candidato pero tendrá que trabajar mucho para afianzar esa imagen.