
Fotos: Butti Photos
Quizás, con unos minutos más de partido, la historia era otra. En el segundo amistoso en la Caldera del Parque, Tarucas estuvo muy cerca de lograr una increíble remontada ante Dogos. Pero los cordobeses lograron sostener la ventaja y se impusieron por 26-21.
Distinto a lo que ocurrió en el primer enfrentamiento entre ambos, esta vez fue Dogos el que marcó la cancha durante los primeros minutos. Con una intensidad altísima y mucha firmeza en el contacto, llevó el trámite del partido al campo de Tarucas.
Tras un par de intentos frustrados, los dirigidos por Diego Ghiglione se beneficiaron de una infracción de Tarucas en un line propio para recuperar la pelota. Con mucho despliegue físico, los cordobeses obligaron a los locales a cometer más infracciones; y tras ir al touch, de line y maul llegó la primera anotación del partido, cortesía del hooker Juan Greising Revol y con certera conversión de Julián Hernández para el 7-0 parcial.
Parecía que Tarucas podía reaccionar y emparejar el desarrollo. Forzando un penal en el scrum, logró ganar metros y tener un line en campo rival. Pero Dogos robó la pelota, y un par de minutos después, a pura velocidad, llegó al try otra vez: por la banda derecha, ganó muchos metros primero Mateo Sánchez, luego Mateo Soler y, a un metro del ingoal, recibió la pelota Agustín de Vertiz, que apoyó sin oposición. Llamativamente, la conversión de Hernández se fue desviada.
Con el 12-0 parcial, Tarucas sí empezó a manejar un poco más la pelota. Pero nunca con demasiada comodidad; le costó mucho hacer pie en cancha. Aún así, logró generar ataques peligrosos, pero algunas imprecisiones le impidieron facturar. Algo que, finalmente, haría a los 22 minutos: Thiago Sbrocco sorprendió a todos lanzándose hacia adelante tras un ruck, ganó metros, y mientras caía, soltó el pase para Pedro Coll. El centro salteño mostró toda su habilidad y velocidad con una gran corrida para, dejando a un rival en el camino con un gran movimiento, apoyar bajo los palos.

La conversión de Máximo Ledesma acortó la brecha a solo cinco puntos, y la historia parecía cambiar. Pero sobre el final de la primera mitad, la indisciplina volvió a costarle cara a Tarucas: Agustín Sarelli vio la amarilla y, en la jugada siguiente, de maul, Greising Revol anotó un nuevo try para el 19-7 parcial -conversión de Hernández mediante-.
En el segundo tiempo apareció un nuevo protagonista: la lluvia. El campo se puso más resbaloso, la pelota más escurridiza, y las imprecisiones comenzar a reinar el partido. Ambos equipos se mostraron algo desordenados, y se repartieron la posesión y los ataques, sin demasiada claridad.
Los tantos recién reaparecieron en los 15 minutos finales. Un nuevo try de maul de Greising Revol parecía sentenciar la historia, ya que el marcador se ponía 26-7 a favor de Dogos. Pero Tarucas, con muchos cambios introducidos por Álvaro Galindo y su staff, reaccionó. Primero, con un try de Simón Pfister, tras una gran asistencia con el pie de Ignacio Cerrutti y luego de una larga secuencia de ataque.
Apenas un par de minutos después, Mateo Pasquini ensayó una gran jugada personal, dejando a rivales en el camino por la banda izquierda a pura velocidad y potencia, y apoyó para acortar aún más la brecha: 26-21 con todavía una jugada por delante.

Pero la remontada heroica no se pudo concretar. En la salida siguiente, Tarucas perdió la pelota saliendo desde el fondo, y ya con el tiempo cumplido, un knock on de Dogos selló el triunfo para los cordobeses, que fueron más en el balance, pero que debieron aguantar el embate tucumano sobre el final.
Después de más de ocho meses, Tarucas volvió a las canchas. Los amistosos ante Dogos dejaron mucha tela para cortar para el staff que encabeza Galindo. La cabeza, ahora, ya está puesta en el debut del viernes 20, ante Selknam.
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