
De cara al arranque del campeonato 2026 de la Fórmula 1, una decisión tomada sobre la hora por la FIA encendió luces de alerta en el paddock y puede tener impacto directo en el futuro inmediato de Franco Colapinto. El argentino, que forma parte de Alpine, se prepara para una temporada marcada por la llegada de los nuevos motores y por un ajuste reglamentario que cambia un punto clave en la forma de controlarlos.
La escudería francesa afrontará este nuevo ciclo con impulsores Mercedes, un dato central en medio de la polémica. Según publicó la prensa especializada europea, la federación internacional evalúa modificar el procedimiento con el que se controla la relación de compresión de los V6 turbo. Hasta ahora, esas verificaciones se realizaban con las unidades frías, pero el nuevo criterio apunta a hacerlo con los motores ya llevados a temperatura, aunque sin funcionamiento dinámico.

El trasfondo de la discusión surge a partir de presuntas ventajas técnicas detectadas cuando los materiales trabajan bajo calor, algo habitual en condiciones reales de carrera. Algunos informes indican que ciertos propulsores lograban respetar el reglamento en las pruebas tradicionales, pero superaban los límites una vez en régimen térmico. Ese detalle habría motivado el respaldo de la mayoría de los fabricantes a la propuesta de cambio, dejando a Mercedes en una posición incómoda dentro del debate político-técnico.
Si la modificación avanza, no será necesaria la aprobación unánime para alterar el Reglamento Técnico, sino una mayoría calificada. De confirmarse, el ajuste entraría en vigencia desde el Gran Premio de Australia, primera fecha del calendario. En ese escenario, Alpine y Colapinto deberán adaptarse rápidamente a un contexto que promete ser tan desafiante en los escritorios como en la pista, en un año donde cada detalle puede marcar diferencias.
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