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RUGBY

Bautista Maris, el único tucumano que disputará los Juegos Olímpicos de la Juventud: “Voy dispuesto a disfrutar al máximo”

El medio scrum de Tucumán Rugby, miembro de una familia numerosa ligada al club y con un paso por el fútbol, formará parte del plantel de los Pumitas 7s.

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Joel KatzTendencia de noticias
27 oct, 2026 12:15 p. m. Actualizado: 27 oct, 2026 05:33 p. m. AR
Bautista Maris, el único tucumano que disputará los Juegos Olímpicos de la Juventud: “Voy dispuesto a disfrutar al máximo”

Foto: Prensa UAR

En las próximas horas, la delegación argentina que disputará los Juegos Olímpicos de la Juventud en Dakar comenzará su larga travesía para llegar a Senegal. Son 42 los deportistas que representarán al país desde el próximo sábado 31 y hasta el sábado 13 de noviembre. Y uno de esa lista es tucumano: Bautista Maris, jugador de Tucumán Rugby.


Maris, medio scrum de 17 años, es uno de los 12 convocados por Augusto Gómez Alustiza para integrar el plantel de los Pumitas 7s. El seleccionado nacional defenderá el título obtenido en Buenos Aires 2018, equipo que también contó con un tucumano -Tomás Vanni-.


“Es una oportunidad muy linda. Es como que el nombre de Juegos Olímpicos impacta más, porque no es no es solo el rugby. Por ahí yo estoy acostumbrado a compartir con gente que juega al fútbol, al rugby, por ahí uno que juega al básquet, pero que acá hay gente que juega al voley, que hace taekwondo, esgrima, deportes que mi vida me me hubiera imaginado cómo se entrena o cómo se llega hasta ahí. No sé si me cae mucho la ficha, pero seguro cuando esté viajando voy a entender más”, reconoció Maris, en diálogo con TDN.


Pese a la relevancia que tiene un Juego Olímpico, el proceso del seleccionado nacional no fue extenso. Al contrario, duró apenas unos pocos meses, aunque tuvo mucha intensidad. Y Maris reconoció, incluso, que su proceso personal empezó un poco más tarde por una lesión.

“Hubo una convocatoria en julio, pero a esa no llego porque estaba lesionado. En agosto salió otra convocatoria y ahí ya estaba en condiciones. Éramos 35 chicos, nos dividimos en cuatro equipos. Jugamos partidos, y los entrenadores veían cómo jugabas, cómo te adaptabas al sistema. Era algo muy general, nada específico. De ahí fueron seleccionando”, relató el tucumano.


Más allá de que los 35 jugadores que comenzaron competían por 12 lugares, Maris destacó el buen ambiente que reinaba en las concentraciones de las que participó. “Todos fueron muy abiertos a conocer gente, no hubo nadie que se comporte de manera egoísta o se haya centrado solo en lo suyo”, subrayó.


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Para Maris se trató de una experiencia bastante novedosa, aunque no al 100%: cuando integraba el plantel de la categoría M16 de su club disputó un Seven, que nunca llegó a completarse. “Jugamos octavos y cuartos de final, las semifinales se pospusieron y nunca se jugaron. Fue la única vez que jugué”, detalló.



Sin embargo, aseguró que, a grandes rasgos, ya había tenido experiencia que le facilitaron la adaptación. “Lo veo muy parecido a las tocatas, que se juegan mucho en el club, sobre todo en vacaciones. Saqué muchas cosas de ahí, los más grandes te enseñan mucho y te van tirando tips. Me sirvió mucho, pero hasta ahí”, aclaró.


Y es que, claro, la tocata no exige la misma intensidad que el seven. Y menos aún si se juega con los mejores del país en su categoría. “Yo estoy acostumbrado a correr mucho en el XV, pero el Seven es muy intenso. Los entrenamientos cansaban mucho, exigen aire y físico”, reconoció. Lo positivo es que, en su puesto, las exigencias son bastante similares. “Coincide mucho, entonces no tengo que cambiar totalmente, sino simplemente adaptarlo un poco a la modalidad”, comentó.

Entre la herencia familiar y la pasión por otro deporte


La relación de Maris con el rugby comenzó de muy chico, y como suele pasar con un alto porcentaje de quienes practican el deporte, llegó por tradición familiar: no solo su padre, sino muchos de sus hermanos también, jugaron al rugby.


“Vengo de una familia numerosa, somos nueve y yo soy el séptimo. Todos mis hermanos más grandes pasaron por el club, ya sea jugando al rugby o al hockey, y siempre me llevaban a jugar. A mi papá le encanta el rugby también, él jugó de chico en Tucumán Rugby, y de grande en Bajo Hondo, en la Primera”, explicó Maris, que arrancó a jugar a los siete años.


Sin embargo, el rugby no se mantuvo de manera totalmente constante en la vida de Bautista. A los 10 años decidió probar suerte en el fútbol y se pasó a Atlético. “Me gustaba mucho. Jugaba de lateral izquierdo, porque soy zurdito y me mandaron ahí, ja”, contó. En el “Decano” estuvo hasta los 13 años, cuando finalmente decidió volver al rugby, para ya no soltarlo.


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¿Qué lo llevó a dejar la redonda y elegir de nuevo la ovalada? Sobre todo, explicó, lo social. “En el fútbol era ir a entrenar, a jugar y nada más. El rugby era ir al club antes para hablar con tus amigos, quedarte un rato más después del entrenamiento, compartir el tercer tiempo, quedarte viendo la Primera. El círculo social era muy distinto y me llamaba más; hoy la mayoría de mis amigos son del club”, apuntaló.

En ese regreso, además, comenzó la definición de su puesto, ya que los partidos empezaban a ser competitivos, a diferencia de cuando le tocó ser parte de los planteles de Infantiles. “En M14 arranqué de fullback, porque mi hermano jugaba en ese lugar y me gustaba lo que hacía. Pero era muy chiquito y medio lento”, admitió.


Al año siguiente, en M15, finalmente comenzó a jugar de medio scrum. “Por ahí en M16 volví a jugar un poco de apertura, y ahora, de vez en cuando, juego de centro, porque me divierte cambiar el puesto y está bueno saber jugar de otras cosas. Pero creo que voy a ser medio scrum; me gusta mucho”, manifestó.


Un 2026 con mucho celeste y blanco


Si bien el proceso para los Juegos Olímpicos de la Juventud comenzó a mediados de año, Maris ya vistió antes la camiseta “albiceleste”. Y es que en marzo disputó el Sudamericano M18, donde se consagró campeón con uno de los dos planteles de los Pumitas que participaron del certamen.


“De esa experiencia saqué un montón de cosas. Te ayuda mucho a entender cómo se manejan los entrenadores, y cómo se maneja un seleccionado nacional: tenes que cumplir horarios, vestimenta, aprender a convivir con gente de tu edad. Además, los entrenamientos son muy intensos. Conocí mucha gente nueva muy buena, y estuvo muy lindo jugar con otros países, como Paraguay y Chile”, relató.


Ya en el marco del Seven, Maris vivió otra gran experiencia: compartió un par de entrenamientos con los Pumas 7s, tanto en la previa de los Juegos Suramericanos -donde el seleccionado argentino ganó la medalla de oro- como en uno de los últimos entrenamientos previos a viajar a Senegal. Eso le dio la posibilidad de aprender de los mejores, y recibir consejos de cara a los Juegos.


“Estuvimos viéndolos cómo entrenaban y estuvo muy bueno. Se acercaron los referentes a hablarnos de lo que estamos por vivir. Fue muy lindo verlos en persona: son muy cracks y muy amables, me sorprendió el trato que tienen; nos hablaron como amigos. Ver cómo entrenan los mejores te hace aprender mucho”, apuntaló Maris, que además tuvo la chance de charlar con Bautista Estofán, jugador de su club que se incorporó al proceso nacional para esta temporada. “Está bueno que alguien más del club esté ahí”, afirmó.



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Maris junto a Luciano González, una de las figuras de los Pumas 7s.

Los Pumitas 7s viajarán a Dakar como defensores del título, y lo tienen bien presente. “Justo en la última concentración arrancamos una charla viendo los últimos minutos de esa final contra Francia en 2018. Es linda esa presión, pero no hay que volverse locos; hay que usarlo a favor. Es una carga que hay que saberla manejar”, advirtió Maris.


Más allá de eso, el tucumano va con la intención clara de vivir la experiencia al máximo, sin dejar de lado la competencia. “Estoy entregado a ver qué pasa y no pensarlo mucho. Estoy dispuesto a disfrutarlo al máximo, sobre todo con el staff, los jugadores y el resto de la delegación. Queremos competir y tratar de ser los mejores, llevar a Argentina en lo más alto en todo lo que se pueda, y no solo en las competencias, sino dar una buena imagen. Pero sobre todo quiero disfrutar mucho”, completó Maris, que vivirá días que solamente unos pocos privilegiados en el mundo pueden en toda su vida: representar a su país en los Juegos Olímpicos.

#BAUTISTAMARIS

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