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La intervención quirúrgica a la que fue sometido este martes el papa León XIV, luego de que se le detectara un tumor maligno en el pulmón, abrió interrogantes sobre su recuperación, el tratamiento que deberá seguir y la posibilidad de que pueda cumplir con su próxima gira por Sudamérica, que incluye una visita a la Argentina.
En diálogo con Tendencia de Noticias, el médico inmunólogo Héctor Sale, expresidente del Colegio Médico de Tucumán, explicó las características del procedimiento realizado en el Hospital Gemelli de Roma y señaló que la evolución posoperatoria será determinante para establecer cuándo el Pontífice podrá retomar sus actividades habituales.
El Vaticano informó que el Papa, de 71 años, fue intervenido mediante una cirugía mínimamente invasiva, durante la cual se confirmó que el nódulo pulmonar correspondía a un adenocarcinoma, un tipo de cáncer de pulmón. Los médicos procedieron a extirpar el lóbulo inferior del pulmón derecho y comunicaron que la operación concluyó sin complicaciones.
Sale explicó que un nódulo pulmonar es una formación anormal de tejido que generalmente se descubre mediante estudios por imágenes, como radiografías o tomografías. Su evaluación requiere analizar características como el tamaño, la forma y la densidad, para determinar los pasos siguientes. “En este caso seguramente deben haber estudiado todo lo que significa con criterio oncológico, es decir, si tenía compromiso de ganglios, si tenía compromiso inclusive por fuera del tórax o por fuera del pulmón”, señaló.
El especialista detalló que el procedimiento utilizado, conocido como videotoracoscopia o VATS, permite intervenir mediante una técnica mínimamente invasiva y obtener muestras del tejido para su análisis. “Lo que hicieron fue resecar el tumor, o sea, sacaron el nódulo, efectuaron una biopsia por congelación, que eso es la conducta normal que se hace, y de esa manera se investigó con el patólogo presente si habían células benignas o malignas”, explicó.
En el caso del Pontífice, el análisis confirmó la presencia de un adenocarcinoma, por lo que los cirujanos ampliaron la resección. “Ellos confirmaron que se trataba de un nódulo con células malignas, un adenocarcinoma, con lo cual procedieron a hacer la resección de todo un lóbulo como para tratar de dar una cuestión de seguridad al tejido afectado”, precisó Sale.

¿Puede ser curativa la cirugía?
Uno de los aspectos que destacó Sale es la importancia de determinar el estadio de la enfermedad y establecer si existen células tumorales fuera de la zona intervenida.
El médico explicó que los especialistas deben evaluar los márgenes del tejido extirpado y comprobar si existe compromiso de los ganglios linfáticos cercanos, particularmente los hiliares y mediastinales. “Existen casos en los cuales los nódulos están en un estadio muy inicial, es decir, que tienen respetados los márgenes de seguridad o los límites del tumor, y por otro lado no tienen compromiso ganglionar, ni tampoco tienen compromiso de órganos a distancia”, indicó.
En esas circunstancias, señaló, la intervención quirúrgica puede ofrecer perspectivas favorables. “Y este es un caso en estadio uno, un estadio muy precoz, con lo cual existen casos en los cuales la cirugía llega a ser curativa”, explicó al describir las características de los tumores detectados tempranamente.
Sin embargo, aclaró que la conducta médica cambia cuando se comprueba que la enfermedad alcanzó los ganglios u otros órganos.
En esos casos, los profesionales deben evaluar la necesidad de tratamientos complementarios, entre ellos quimioterapia, además de establecer un esquema de controles periódicos.
Sale también mencionó la posibilidad de realizar estudios específicos, como la tomografía por emisión de positrones (PET), que permite detectar áreas sospechosas de actividad tumoral en distintas regiones del organismo. “Debe hacerse un control fundamentalmente de tipo oncológico posterior y de seguimiento, posterior a la cirugía”, remarcó.
La recuperación y el viaje a Sudamérica
Otro de los interrogantes surgidos tras la operación está relacionado con la gira que León XIV tiene prevista por Sudamérica, que incluye varias jornadas de actividades y desplazamientos prolongados en avión.
Consultado sobre las condiciones que debería reunir el Pontífice para afrontar ese compromiso, Sale evitó anticipar una conclusión y señaló que la evolución de cada paciente es diferente. “Medicina no es una ciencia exacta, medicina no es uno más uno dos, y en medicina cada paciente es un paciente distinto”, sostuvo.
En ese sentido, explicó que los profesionales que atienden al Papa deberán evaluar cómo evoluciona durante los próximos días, especialmente después de una intervención que implicó la extirpación de una parte del pulmón. “Ellos tendrán que valorar cómo se va a dar el postoperatorio, es decir, la recuperación del Papa, y en ese caso ver si verdaderamente va a estar en condiciones en un tiempo tan breve como es el que tenemos, para poder hacer una gira que todos sabemos que es bastante intensa”, advirtió.
El inmunólogo consideró favorable la información inicial sobre la evolución del Pontífice, particularmente que haya podido regresar a una habitación convencional después de la intervención.
No obstante, insistió en que todavía será necesario observar la evolución clínica, realizar controles y determinar si requerirá rehabilitación.
¿Cuánto tiempo puede demandar la recuperación?
Al ser consultado sobre los plazos habituales de recuperación después de una cirugía de estas características, Sale estimó que el proceso puede demandar entre 20 y 30 días, aunque aclaró que dependerá de las condiciones particulares del paciente. “Mínimo 20 a 30 días, hasta ver que se saquen los puntos, ver los controles imagenológicos postoperatorios”, explicó.
El especialista destacó que el Papa cuenta con un equipo médico de alta complejidad que tendrá a su cargo la evaluación de su evolución y las recomendaciones para retomar sus actividades.
Respecto de los viajes prolongados, explicó que deberán considerarse los riesgos vinculados con permanecer varias horas sentado y con movilidad reducida durante un vuelo. “Los controles son los que van a decir si va a estar en condiciones de someterse a un viaje con todo lo que implica las horas de vuelo, el estar en una posición quieto y no movilizarse, con todos los riesgos que implica”, señaló.
Por ese motivo, consideró que cualquier decisión sobre la gira deberá quedar supeditada a la recuperación del Pontífice y a la evaluación de sus médicos tratantes.
Cómo puede afectar la extirpación de parte del pulmón
Sale también explicó que una intervención de estas características puede producir una disminución de la capacidad respiratoria, cuya magnitud depende de la cantidad de tejido pulmonar extirpado y de las condiciones previas del paciente. “Vos perdés capacidad funcional pulmonar, pero para eso lo mandamos nosotros a que rehabilite, para tratar de que pueda compensar”, indicó.
El especialista sostuvo que la calidad de vida posterior depende, entre otros factores, de la extensión de la resección y de la recuperación funcional. “Si te han resecado mucho, lógicamente no es lo mismo tener tus dos pulmones bien a que vos te saquen un pedazo de pulmón. Tu capacidad va a ser un poco menor, va a ser inferior”, explicó.
De todos modos, aclaró que la evolución deberá analizarse de manera individual, de acuerdo con los controles posteriores y la respuesta a la rehabilitación.
Finalmente, Sale expresó su deseo de que el Papa pueda recuperarse favorablemente y retomar sus actividades. “Primeramente tenemos que esperar que se recupere, que si Dios quiere eso va a ser así porque pasó la parte más fuerte, que es la parte operatoria”, manifestó.
“Rezaremos todos para que el postoperatorio sea breve, sea de una recuperación completa y buena, porque realmente es una autoridad que la necesita el mundo entero”, concluyó.