Dólar Oficial
$1.530
Dólar Blue
$1.545
Dólar Tarjeta
$1.989
Euro
€1.759,92
Real
R$296,77
Azúcar Tucumán · 50kg
$36.810
Azúcar Int. · Londres N5
US$24,707
Azúcar Int. · EEUU N11
US$423,29
Bioetanol de caña ($/L)
1.072
Bioetanol de maíz ($/L)
982.976

El avance acelerado de la inteligencia artificial y las advertencias formuladas por investigadores vinculados con las empresas que desarrollan los modelos más avanzados volvieron a poner en discusión los riesgos asociados con una tecnología que incorpora cada vez mayores capacidades y niveles de autonomía.
Emiliano Pichitelli, especialista en inteligencia artificial y ciberseguridad, analizó el tema en una entrevista con La Mañana en Marcha, por LV7 Radio Tucumán, y consideró que uno de los principales desafíos pasa por establecer controles adecuados frente a la velocidad con la que evoluciona la tecnología.
Según explicó, las advertencias provenientes de personas que trabajaron dentro de las compañías adquieren relevancia porque reflejan preocupaciones existentes entre quienes participan directamente del desarrollo de estos sistemas. Durante la entrevista se hizo referencia a investigadores que plantearon la posibilidad de consecuencias graves si el avance tecnológico continúa sin suficientes mecanismos de seguridad.
“El riesgo aparece en realidad cuando se combina la capacidad, la autonomía, el acceso a las herramientas y los controles insuficientes”, sostuvo Pichitelli. A su entender, parte del problema está relacionado con la competencia entre las empresas por desarrollar modelos cada vez más rápidos, potentes e inteligentes.
El especialista planteó que existen al menos dos escenarios que requieren atención. Uno es el creciente nivel de autonomía que podrían alcanzar los sistemas; el otro, la posibilidad de que tecnologías con esas capacidades queden bajo el control de actores que las utilicen con objetivos perjudiciales.
“Acá el problema no es solamente qué hace la inteligencia artificial, sino qué nivel de autonomía estamos dispuestos a darle”, afirmó. También señaló que alrededor de esta carrera tecnológica confluyen intereses económicos y geopolíticos que incentivan a empresas y países a intentar llegar primero.
Pichitelli también mencionó las salidas de investigadores de distintas compañías dedicadas al desarrollo de inteligencia artificial como una señal del debate existente dentro del propio sector. Según explicó, se trata de especialistas que conocen desde adentro el funcionamiento y la evolución de estas tecnologías.
Más allá de los escenarios extremos, otro de los interrogantes está relacionado con el impacto de la inteligencia artificial sobre el mercado laboral. En ese punto, el especialista consideró que la incorporación de estas herramientas modificará la forma en que se realizan numerosas actividades, pero recomendó comenzar a utilizarlas en los distintos ámbitos profesionales.
“La inteligencia artificial no te va a quitar el trabajo, el que te va a quitar el trabajo es quien usa la inteligencia artificial mejor que vos”, señaló. A partir de esa idea, aconsejó que quienes todavía no incorporaron estas tecnologías comiencen a experimentar con ellas y a identificar tareas en las que puedan mejorar tiempos y productividad.
Como ejemplo, mencionó procesos cotidianos que actualmente requieren tareas manuales y que podrían resolverse en mucho menos tiempo mediante herramientas de inteligencia artificial. Para Pichitelli, esa capacidad muestra el potencial de la tecnología para agilizar procedimientos, al mismo tiempo que obliga a discutir sus límites.
El especialista remarcó finalmente que la respuesta no debería ser rechazar la inteligencia artificial, sino establecer criterios sobre su utilización. “No hay que tenerle miedo a la inteligencia artificial, pero hay que respetar la capacidad y cuánto poder le damos”, sostuvo.
En ese sentido, consideró que a medida que aumentan las capacidades de estos sistemas también adquieren mayor importancia los límites, los controles y la responsabilidad de quienes los desarrollan.