
Un intenso tornado catalogado como categoría EF-1 golpeó con furia el estado de Río Grande do Sul dejando un saldo preliminar de al menos siete heridos y múltiples destrozos materiales. Este evento climático extremo afectó principalmente a las comunidades de Giruá, Sete de Setembro y Senador Salgado Filho, situadas a menos de setenta kilómetros de la línea limítrofe con la provincia de Misiones.
Las autoridades de la Dirección de Defensa Civil local detallaron que el desastre se originó a partir de una supercélula tormentosa que generó ráfagas destructivas de entre ciento treinta y ocho y ciento setenta y ocho kilómetros por hora. Además de advertir sobre la continuidad de la inestabilidad atmosférica para la jornada del miércoles en gran parte del estado brasileño, los especialistas señalaron que las precipitaciones podrían acumular hasta ciento cincuenta milímetros en tan solo veinticuatro horas.

En la ciudad de Giruá el panorama resultó desolador con cuatro pobladores que sufrieron diversas lesiones a raíz de la caída masiva de árboles, decesos de animales de cría y voladuras de techos. Ante este escenario de urgencia, los funcionarios municipales coordinaron el rápido trabajo de rescatistas, personal de Obras Públicas y trabajadores de la salud para liberar los caminos obstruidos y socorrer a los damnificados por los fuertes vientos y el granizo.
Por otro lado, la gravedad del temporal también se hizo sentir en la localidad de Sete de Setembro donde al menos tres residentes debieron ser trasladados de urgencia hacia diferentes centros médicos para recibir asistencia. En este municipio se confirmó además la destrucción total de dos inmuebles residenciales, sumando más víctimas y daños estructurales a una región de Brasil que se mantiene en máxima alerta climática.