
Emiliano "Dibu" Martínez protagonizó un episodio tan insólito como conmovedor durante sus días de descanso post-Mundial en Sierra de los Padres, cerca de Mar del Plata. El arquero de la Scaloneta, que había adquirido un campo en la zona, quedó completamente empantanado con su camioneta luego de que las lluvias transformaran los caminos rurales en verdaderos lodazales intransitables.
Todo se desencadenó cuando el marplatense salió a socorrer a su hermano, cuyo vehículo se había hundido en el barro minutos antes. La maniobra de auxilio terminó de la peor manera: la propia camioneta del campeón del mundo se sumó a la lista de rodados atascados. En ese contexto apareció la ayuda menos esperada: Leonardo Albarracín y su hijo Ramiro, dos vecinos que recorrían la zona en moto con la ilusión de cruzárselo, se toparon de casualidad con la escena y no dudaron en meterse en el barro.

El operativo de rescate se extendió por más de tres horas e implicó un trabajo físico intenso: cuerdas, una pala, un cuchillo para desatar los nudos y hasta un tractor que el propio Dibu fue a buscar a un predio cercano para destrabar los vehículos. Lejos de hablar de fútbol o repasar sus hazañas con la celeste y blanca, el arquero compartió con los Albarracín una charla simple, de vecino a vecino, mientras entre todos empujaban y maniobraban para liberar las camionetas.
Una vez resuelta la odisea, el gesto de Martínez terminó de coronar la historia: firmó camisetas, posters y hasta se sacó fotos con sus improvisados rescatistas, pero lo que más los emocionó fue que se sacó su camperón oficial de la Selección y se lo regaló a Leonardo. "Nos dijo que lo habíamos salvado", contó el vecino, todavía movilizado por las palabras del arquero que tantas alegrías les dio a los argentinos.

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