
Se vivió una final con todos los condimentos en la décima edición de la Copa Tucumana entre dos grandes equipos que se destacaron a lo largo del torneo: por un lado San Martín de Tucumán, con varios refuerzos provenientes de Cariocas, el multicampeón tucumano; y por el otro La Plazita, un equipo familiar de Alderetes que cuenta con enormes jugadores, de gran técnica, y que siempre es protagonista.
En una Usina repleta para presenciar el partido cúlmine, el protagonismo inicial fue de San Martín. Juan Carrizo, el número 10, con varios amagues habilitó por el medio a Rodrigo Sánchez, que no dudó en controlar y sacar un misil para marcar el primero. Rápidamente ampliaría la ventaja con un pase largo de su arquero, Nahuel Arnedo, que encontró una volea espectacular de media vuelta de Rodrigo Sánchez para que el “Ciruja” se acomode en el marcador. Pero La Plazita reaccionó con su mejor jugador: Esteban “Teby” Córdoba, que aguantó una pelota por la banda izquierda para centrar ante la salida del arquero y que Facundo Ruiz definiera sin oposición para descontar y encender la final. Hasta que llegó el blooper de la jornada: Juan Carrizo desbordó por izquierda, metió el centro y el arquero de La Plazita, Roldán, erró en el cálculo y la terminó metiendo en propia puerta: un 3-1 que cayó como baldazo de agua fría para los de Alderetes.
En el complemento, La Plazita apretó el pie en el acelerador y San Martín se relajó. A través de un lateral, la devolución le quedó a Leonel Luna, que con una volea fulminante puso el 3-2 que invitaba a soñar. Cerca del final apareció la jerarquía de Esteban Córdoba, que aguantó la marca de Carrillo, giró y la colocó contra un palo para decretar el empate que llevó el juego al alargue.
En el inicio de la prórroga volvió a aparecer Córdoba por derecha: tiró un centro, Arnedo dio rebote y descuidó el arco para que Leonel Luna la empuje y marque su segundo gol de la noche, sin arquero, para que La Plazita pase a ganarlo en un partido de locos. Pero la respuesta fue inmediata: en la jugada siguiente, una gran asociación entre Carrizo y Diego Castro terminó con la habilitación para Rodrigo Sánchez, que solo tuvo que empujarla para establecer el 4-4 y llevar la definición a los penales.
En la tanda, Esteban Córdoba abrió la serie de gran manera con un remate potente a su izquierda. Para San Martín ejecutó el goleador de la noche, pero esta vez el héroe fue Roldán, que le tapó el disparo y se redimió de su error. Maxi Córdoba aplicó la misma fórmula que su hermano y la cruzó para que llegue la muerte súbita. Juan Carrillo estampó su remate en el travesaño y la Copa Tucumana se fue para Alderetes, después de la tercera final. Un equipo que es una familia y que vivió esta consagración de manera especial.

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