
Lo que debía ser una jornada más de básquet formativo se convirtió en un hecho que sacudió al ambiente deportivo tucumano. El encuentro de la categoría U-17 entre Juventud Unida e Independiente, disputadoen Tafí Viejo, se desarrolló con tensión. Al final del partido, una discusión entre jóvenes de ambos equipos escaló hasta convertirse en una pelea generalizada en la que también intervinieron adultos. En ese contexto, testigos relataron que un padre habría exhibido un arma de fuego, generando pánico entre quienes se encontraban presentes.
El episodio encendió una discusión que va mucho más allá de lo disciplinario: ¿es este un reflejo de una crisis más profunda en el deporte tucumano, o se trata de un hecho aislado en un ambiente que aún sostiene sus valores? Dirigentes de distintas instituciones respondieron.
Sergio "Cuchara" Espeche
Dirigente de Tucumán BB
"No creo que sea un momento de mucha violencia en el deporte tucumano. Están apareciendo algunos casos aislados en determinados deportes, pero bueno, yo creo que también es un reflejo de lo que se vive en la sociedad. Nosotros como club, como dirigentes de clubes, tanto los entrenadores, siempre lo charlamos el tema. Vemos la manera de que cuando surjan este tipo de situaciones dentro de un partido, ya sea de los mayores o de los chicos, tratamos obviamente de intervenir, pero siempre estamos con el tema de la prevención, hablando con los papás, hablando con los jugadores, tratando que no es correcto que esto es solamente un juego y que en el juego se puede ganar y se puede perder. Bueno, hay gente que lo entiende bien y hay gente que no lo entiende, hay papás que lo entiende y ayudan en esta tarea también y hay otros papás que no entienden que su hijo es un niño que está desarrollándose dentro de un club y haciendo un deporte que no sabe si el día de mañana va a ser su futuro o no va a ser su futuro, que es lo que menos pasa dentro de una institución. De 200, 300 chicos que nosotros tenemos en el club, si llegan a jugar profesionalmente 3 o 4 es un gran logro para nosotros y creo que pasa en todas las instituciones y en todos los deportes que tenemos en Tucumán y en el país inclusive. Así que bueno. Son hechos aislados que van pasando y se ve en muchas noticias a veces de peleas entre jugadores, de peleas entre hinchas. Yo creo que en el fútbol en general hay mucha violencia, mucha violencia en el tema de las hinchadas. Por eso se dejó hace años también de que participe el público visitante. En el básquet particularmente no pasa eso y la verdad que últimamente se la viene llevando muy bien. Hay casos, como te digo, como en todo lado, aislados, pero normalmente no pasa. Y siempre tratando de prevenir, como te decía recién, cuando surgen estas situaciones, y hablando con los chicos, hablando con los entrenadores, hablando con todo lo que hacemos la familia, en este caso del club Estudiante, y creo que todos los dirigentes de todos los clubes, por lo menos del básquet, hacen este tipo de trabajo. Y bueno, una reflexión para esto, yo, o sea, la violencia no nos conduce a nada, tenemos que tomar en cuenta que es solo un juego, que nosotros normalmente los mayores mandamos a nuestros hijos a los clubes para que se desarrollen no solamente como deportistas, sino principalmente como personas. Y bueno, y ese es uno de los eslogan que nosotros tenemos también en Estudiante que es formar personas antes que deportistas. Así que bueno, hay que tratar en lo posible cuando vayan surgiendo este tipo de cosas, mejorar, mejorar el diálogo, mejorar el trabajo, hacer hincapié sobre esas cosas y de esa manera creo que vamos a evitar muchos casos de violencia."
Pablo Gambandes
Presidente de Defensores de Villa Luján
"No creo que estemos viviendo un momento de mucha violencia. Se está trabajando hace ya unos años atrás. Creo que son hechos aislados y se está trabajando para prevenir para que no ocurran. Si los dirigentes se involucran dando un buen mensaje se puede prevenir, se pueden manejar. Por ahí los padres/madres y acompañantes tienen que entender que el deporte es muy importante para los chicos, siempre hay un ganador y un perdedor, se tiene que aplaudir a los ganadores por su esfuerzo y trabajo, también hay que aplaudir al perdedor por el esfuerzo por llegar hasta donde llegaron."
Ricardo Siria
Presidente de la Asociación Tucumana de Básquet
¿Estamos viviendo un momento de mucha violencia?
"No. Si hay hechos aislados, minimizarlos como si no pasara nada es tan dañino como sobredimensionarlos. Lo que corresponde es nombrarlo por lo que es: una conducta que deteriora el ambiente del deporte, y actuar en consecuencia."
¿Cómo abordar esta situación?
"Creo que hay tres puntos que debemos sostener. Primero, el rol de los encargados marca el tono: dirigentes y entrenadores somos los que regulamos la temperatura. Si nosotros reclamamos todo el tiempo, si validamos la agresión con gestos o comentarios, los jugadores mayores, los padres/hinchas y los chicos lo leen como que eso es parte del juego. Y no lo es. La cancha debería ser un espacio donde se descarga tensión jugando y alentando a su equipo, no donde la absorben. Más aún cuando muchos llegan con problemas económicos, laborales o personales, y los jugadores también arrastran presiones que no se ven. Cortar el conflicto a tiempo es parte de la tarea, no una debilidad. Segundo, parar no es callar, es educar. Estar conscientes significa intervenir antes de que escale. No se trata de no reclamar nunca, sino de cómo y cuándo. Hay diferencia entre pedir una explicación al árbitro y generar un clima hostil que contagia a las tribunas. Los encargados tenemos que dar el ejemplo de conducta que queremos ver en los jugadores, en los chicos, en los padres/hinchas, porque ellos copian más lo que hacemos que lo que decimos. Tercero, en el fondo es cuidar lo que nos importa: que el deporte siga siendo un lugar de formación, de pertenencia y de crecimiento."
¿Son hechos aislados? ¿Cómo se puede prevenir?
"La sanción fuerte sin trabajo de conciencia es solo un parche. Apaga el fuego del momento pero no cambia el combustible que lo provocó. Al mes vuelve a aparecer, y a veces peor, porque queda el resentimiento. La disciplina pone un límite externo: suspensión, multa, prohibición de ingreso. Sirve para marcar que hay una línea que no se cruza y para proteger a los que sí quieren competir con respeto. La conciencia es lo que sostiene el cambio en el tiempo, y eso se trabaja en cuatro frentes: con los jugadores, con los padres/hinchas, con los entrenadores y con los dirigentes. Lo ideal es combinar ambas: la sanción como límite claro y el trabajo de conciencia como construcción diaria. Una sin la otra no cierra. La sanción sin conciencia genera miedo. La conciencia sin sanción genera impunidad."
Reflexión sobre el deporte tucumano y su presente
"El deporte como deporte está bien en Tucumán. El punto fuerte es que el club sigue siendo el lugar donde se cruzan todas las edades: el pibe que empieza, el adulto que juega los fines de semana, el adulto mayor que va a caminar o a hacer gimnasia. Eso mantiene un tejido social que no se compra con nada. Lo que se rompe es la ecuación económica. Un club no es solo una cancha. Es boletas de luz, agua, gas, mantenimiento, seguridad, sueldos del profe y del cuidador. Y cuando la cuota se vuelve impagable para una familia, el club tiene dos opciones: cerrar o dejar de cumplir su función social y convertirse en algo solo para quienes pueden pagar. Ahí es donde entra el rol del Estado. No se trata de estatizar el deporte, sino de entender al club como un servicio público de hecho. Como la plaza o la biblioteca. Si el club cierra, ese costo lo termina pagando toda la sociedad en salud, contención y seguridad. Cobrarle a la persona que quiera hacer deporte no es la salida porque ahí perdés justamente a quien más necesita el club. La salida es que el club deje de estar solo."
Rubén Urueña
Presidente de la Federación de Básquet de Tucumán
"No sé si es mucha violencia en el deporte tucumano. Sí, creo que la situación en la cual estamos viviendo, en lo económico, creo que incide en los estados de ánimo, incide en la relación entre las personas y, bueno, quizás tengamos un poco menos de paciencia. Pero te puedo hablar del básquet: nosotros tenemos torneos todo el año y si hay algún hecho de violencia o algo parecido son casos aislados, súper aislados, y tratamos de prevenirlo. Acá en la Federación del Básquet lo que hacemos es, si aparece una situación —esta que es pública y notoria—, sacamos un comunicado, abrimos un sumario administrativo, en lo cual después el Tribunal de Disciplina resolverá independientemente del sumario policial o judicial. Y de ahí se resolverá que hasta tanto en cuanto las partes involucradas, en este caso, se ha tomado la decisión de no programarles partido en ninguna categoría, ni en masculino ni en femenino. Fíjate en el básquet, gracias a Dios, te ponés a hacer memoria y gracias a Dios no tenemos este tipo de hechos. Los clubes cumplen la función de prevención y tratamos de que el local como organizador de ese partido pongan los medios necesarios para que no se produzca ningún hecho de violencia. Creo que acá lo más importante es el diálogo, la charla, sentarnos. Nosotros como Federación los miércoles hacemos ese tipo de cosas y juntarnos todos los clubes para tratar de mejorar y que los chicos, tanto el masculino como el femenino, jueguen al básquet, que es el objeto principal de nuestra función. Siempre prevenir los hechos de violencia, siempre prevenir las agresiones, no solamente las físicas, sino también las verbales, en fin, todo lo que significa la palabra agresión."
Una línea que no se puede cruzar
Lo que emerge de las voces del ambiente es que el problema tiene dos caras. Por un lado, la crisis económica y social que llega a la cancha en la tensión de los adultos, en la irritabilidad de las tribunas, en la válvula de escape que algunos buscan donde no deben. Por el otro, la fragilidad de los mecanismos de contención: los códigos de conducta que no todos firman, los padres que no escuchan, los dirigentes que a veces también reclaman de más.
La voz más contundente en ese sentido fue la de Ricardo Siria, quien planteó una distinción clave: la sanción sin trabajo de conciencia es solo un parche. Apaga el fuego del momento pero no cambia el combustible que lo provocó. La respuesta institucional —sumario, suspensión de partidos, comunicado— es necesaria, pero no alcanza si no va acompañada de un trabajo sostenido con jugadores, entrenadores, padres y dirigentes.
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