
El rugby tucumano escribió, lamentablemente, una página negra en su rica historia el último fin de semana. Sobre el final del partido entre Corsarios y La Querencia, un jugador del equipo de Juan Bautista Alberdi agredió al árbitro Sebastián Miranda, que debió recibir atención médica.
Según la reconstrucción de los hechos, el duelo se encontraba 35-33 a favor del conjunto de Lomas de Tafí, y La Querencia se encontraba atacando en busca de revertir la historia. Con la pelota cerca del ingoal, Miranda sancionó un penal en favor de Corsarios. Esto generó protestas por parte de los jugadores locales, y uno de ellos le propinó un puñetazo en el rostro al referí.
Horas después, se difundieron imágenes donde se ve a Miranda siendo atendido por un corte, sentado en una silla mientras discute con jugadores y allegados a La Querencia. La agresión le habría provocado un corte en el labio.
Según trascendió, el agresor ya habría sido identificado, y recibiría una sanción ejemplificadora, aunque la situación sería definida en la reunión del Consejo de la Unión de Rugby de Tucumán de este miércoles. El Tribunal de Disciplina será el organismo encargado de determinar el castigo.
Por lo pronto, la URT difundió un comunicado donde repudia lo sucedido. “La URT se encuentra en el camino del compromiso irrenunciable de educar y formar a todas las personas que integran este deporte, con la firme convicción de erradicar la violencia que día a día se manifiesta en diversos ámbitos como reflejo de lo que ocurre en la sociedad”, expresa el escrito.
“El árbitro es la autoridad del juego, y como tal se lo debe respetar. Cuestionarlo con violencia, desde adentro o desde afuera de la cancha, manda un mensaje que contradice todo lo que el rugby pregona. Aprender a respetar esa figura es también aprender a respetar las reglas de la vida”, completa.
Por su parte, La Querencia también lanzó un comunicado en el que se desliga de lo sucedido, aunque no anticipa si castigará al responsable. “La situación vivida no representa los valores que promovemos y defendemos día a día dentro de nuestra institución. Este hecho nos afecta profundamente como institución y como familia deportiva, pero también reafirma nuestra convicción de seguir trabajando para que el rugby continué siendo una herramiento de formación, inclusión y crecimiento humano”, asegura el texto.