
El mundo ya sabe que Lionel Messi es el motor que mueve a Inter Miami, pero en la fría noche de Utah fue Rodrigo De Paul quien encendió la chispa. El mediocampista campeón del mundo en Qatar 2022 sacó a relucir toda su jerarquía para quebrar un partido que amenazaba con terminar sin goles y le regaló a las Garzas una victoria 2-0 sobre Real Salt Lake en el America First Field, en el marco de la novena fecha de la Major League Soccer.
El encuentro no fue sencillo. Las Garzas cruzaron el continente para enfrentarse a uno de los equipos más sólidos de la Conferencia Oeste, que apenas había tropezado una vez en toda la temporada regular. Guillermo Hoyos, al frente del equipo de manera interina por segunda vez consecutiva, apostó por un esquema 3-4-3 con De Paul como pieza clave en la mitad de la cancha. Miami dominó sin ser contundente en el primer tiempo, y Messi —quien jugó los 90 minutos como es su costumbre— se encontró dos veces con la firmeza del arquero rival: primero con un remate al segundo palo y luego con un tiro libre que se fue directo a la barrera.

Cuando el empate parecía el destino más probable, De Paul tomó el toro por las astas. A los 82 minutos, tras la salida de un córner, el mediocampista recibió el balón en el borde del área y con su pierna derecha desató un misil que se clavó en el ángulo sin que el portero pudiera hacer nada. Un golazo de autor, de los que no abundan. Un minuto después, Luis Suárez —recién ingresado desde el banco— combinó con Germán Berterame y definió de zurda para sellar el 2-0, poniendo punto final a cualquier intento de reacción local.
Con este resultado, Hoyos suma su segundo triunfo seguido como entrenador interino y Miami se mantiene a solo un punto del líder Nashville en la Conferencia Este. Para De Paul, la noche en Sandy fue un recordatorio de por qué es campeón del mundo: cuando el partido lo pide, aparece. Y vaya si apareció.

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