
Boca Juniors cayó frente a Huracán por 3-2 en un partido agónico que se extendió hasta la prórroga, y quedó fuera del Torneo Apertura 2026 en la primera ronda de los playoffs. El encuentro, disputado en su propio estadio, tuvo de todo: goles, polémicas, expulsiones y dos penales fatídicos que decretaron la sentencia. El verdugo fue Óscar Romero, quien convirtió ambas penas máximas y aplicó la ley del ex contra el club donde jugó su hermano Ángel, quien paradójicamente anotó el descuento final sin poder revertir el resultado.
El guion del partido no pudo ser más cruel para el conjunto dirigido por Claudio Úbeda. Boca arrancó perdiendo en los primeros minutos por una pérdida grosera en salida que Leonardo Gil aprovechó sin piedad, pero logró empatar sobre el final del tiempo reglamentario gracias a un rebote que terminó en el cuerpo de Milton Giménez. Ese gol agónico parecía oxígeno puro para el Xeneize, que se ilusionó con dar vuelta la historia en el alargue. Sin embargo, el defensor Lautaro Di Lollo protagonizó los dos peores momentos de la noche: primero cometió una falta dentro del área, luego una mano igual de evidente, y las dos infracciones se transformaron en goles del mismo Óscar Romero. En el medio, el arquero Hernán Galíndez fue figura absoluta y tapó todo lo que Boca generó durante los noventa minutos.

El tramo final del partido rozó el caos total. Sobre el cierre del alargue, Huracán terminó con nueve jugadores tras las expulsiones de Eric Ramírez, por una patada brutal sobre Tomás Aranda, y de Fabio Pereyra, que recibió una segunda amarilla por reclamar airadamente esa decisión. Boca se lanzó con todo hacia adelante con superioridad numérica, y Ángel Romero le puso emoción a los últimos minutos con un cabezazo que acortó distancias. Pero el Globo resistió, defendió cada pelota con uñas y dientes, y cuando el árbitro Pablo Echavarría sopló el silbato final, la clasificación fue para el visitante, que paradójicamente terminó celebrando con dos jugadores menos.
La eliminación deja a Boca Juniors en un momento de profunda fragilidad. Por primera vez en el año perdió como local en la Bombonera, y lo hizo de la peor manera: ante un rival que terminó con inferioridad numérica, pagando errores propios que en partidos decisivos no tienen margen de perdón. A eso se suma la preocupación por Adam Bareiro, que debió abandonar el campo lesionado en el primer tiempo y cuyo estado físico es una incógnita de cara a lo que viene. Ahora el club deberá sacudir rápidamente el golpe emocional, porque la Copa Libertadores no espera: el martes 19 recibe a Cruzeiro y el jueves 28 será local ante Universidad Católica, dos duelos que serán determinantes para seguir con vida en el torneo continental.

#BOCA
#HURACÁN
#ELIMINACIÓN
#APERTURA
#GIMÉNEZ
#ROMERO
#ÚBEDA
#BOMBONERA
#GIL